Respuesta rápida: un suplemento de vitamina D aporta sobre todo colecalciferol (D3), la misma forma que fabrica tu piel con el sol. En la Unión Europea, la vitamina D tiene declaraciones autorizadas para la absorción normal de calcio y fósforo, el mantenimiento de huesos, dientes y función muscular normales y el funcionamiento normal del sistema inmunitario. La EFSA fija el nivel máximo tolerable en adultos en 100 µg (4.000 UI) al día, sumando todas las fuentes. Tómala con una comida que lleve algo de grasa, no mezcles varios productos que la contengan y, si perteneces a un grupo de riesgo o tomas medicación, la cantidad la decide tu médico o farmacéutico.

La vitamina D es de los complementos más vendidos en farmacias y tiendas online, y también de los que más dudas generan: si D3 o D2, gotas o cápsulas, cuántas UI, si hace falta un análisis, si conviene combinarla con K2 o por qué a tu vecina le recetaron una ampolla al mes. Esta guía ordena esas preguntas con los valores oficiales de referencia europeos y con lo que la ley permite decir de ella, sin pautas de tratamiento: esas las da un profesional sanitario que conozca tu caso.

Si vienes buscando una dosis concreta para ti, te adelantamos la conclusión honesta: no existe una cifra universal. Existe un rango de referencia, un techo de seguridad y una serie de situaciones en las que tiene sentido medir antes de suplementar.

1 Qué es la vitamina D y qué hace de verdad

La vitamina D es una vitamina liposoluble con una particularidad: tu cuerpo puede fabricarla. Cuando la radiación ultravioleta B llega a la piel, transforma un derivado del colesterol en vitamina D3. Después, el hígado la convierte en 25-hidroxivitamina D (calcidiol), que es la forma que circula en sangre y la que se mide en los análisis, y el riñón la transforma en 1,25-dihidroxivitamina D (calcitriol), la forma activa que actúa como hormona.

Su papel mejor documentado es el metabolismo del calcio y del fósforo: sin vitamina D suficiente, el intestino absorbe peor el calcio de la dieta y el organismo tiene que tirar del que guarda en el hueso. De ahí que el déficit grave y prolongado se asocie con raquitismo en la infancia y osteomalacia en adultos, dos enfermedades que se diagnostican y tratan en consulta médica, no con un complemento comprado por tu cuenta.

La vitamina D también participa en la función muscular y en el sistema inmunitario, y ambas funciones figuran en la lista europea de declaraciones autorizadas. Fuera de eso hay mucha investigación abierta (estado de ánimo, enfermedades crónicas, fertilidad, cáncer), pero asociación no es causalidad: que las personas con niveles bajos tengan más de un problema no demuestra que el suplemento lo evite. Por eso un producto no puede prometerte nada de eso en la etiqueta, y nosotros tampoco te lo vamos a vender aquí.

¿Se puede cubrir con la dieta?

Hay pocos alimentos que la contengan en cantidad apreciable: pescado azul (salmón, sardina, caballa, arenque), yema de huevo, hígado y alimentos enriquecidos como algunas leches, yogures, bebidas vegetales o cereales de desayuno. Las setas expuestas a luz ultravioleta aportan vitamina D2. Con una dieta variada que incluya pescado azul con frecuencia se suma una parte, pero para la mayoría de la gente la síntesis en la piel sigue siendo la fuente principal. Cuando esa síntesis falla (por estación, por hábitos o por edad), es cuando el suplemento entra en la conversación.

El sol en España no es garantía

Vivir en un país soleado no asegura buenos niveles. La radiación UVB que produce vitamina D depende del ángulo del sol: en los meses de invierno, a la latitud de la península, la síntesis cae mucho, y en cualquier estación la reducen la ropa, el fotoprotector, las horas de interior, la contaminación y el tono de piel. No hay un número de minutos de sol que sirva para todo el mundo, y exponerte más de la cuenta para "cargar" vitamina D choca con la prevención del cáncer de piel. La recomendación sensata es mantener una exposición moderada y protegerte bien en las horas centrales del verano.

2 D3 o D2: qué forma elegir

En los complementos alimenticios vas a encontrar dos formas de vitamina D: D3 o colecalciferol, y D2 o ergocalciferol. Ambas están permitidas y ambas se convierten en 25-OH-D en el hígado. La diferencia práctica es que, en la mayoría de estudios comparativos, la D3 eleva y mantiene los niveles en sangre de forma más eficaz que la misma cantidad de D2. Por eso la mayoría de productos del mercado usan D3.

El origen importa si sigues una dieta vegana. La D3 convencional se obtiene de la lanolina, la grasa de la lana de oveja, así que es de origen animal aunque no implique sacrificar al animal. Existe D3 obtenida de líquenes, que es apta para veganos, y la D2 se produce a partir de levaduras u hongos irradiados. Si el origen te importa, búscalo en la lista de ingredientes o en el sello vegano del fabricante; si no aparece, lo normal es que sea lanolina.

FormaNombre químicoOrigen habitualDónde se vende
Vitamina D3ColecalciferolLanolina; versión vegana de liquenComplementos alimenticios y medicamentos
Vitamina D2ErgocalciferolLevaduras u hongos expuestos a luz UVAlgunos complementos y alimentos enriquecidos
Calcifediol25-hidroxivitamina D3Síntesis farmacéuticaMedicamento con receta en España (por ejemplo, Hidroferol)

La tercera fila no es un complemento, y conviene tenerlo claro. El calcifediol es el metabolito que el hígado ya ha procesado, actúa de otra manera y en España se comercializa como medicamento que requiere prescripción. Si en casa hay una caja de Hidroferol recetada a otra persona, no es un sustituto de un suplemento de vitamina D ni una versión "más fuerte" para tomar por tu cuenta.

3 Gotas, cápsulas blandas y dosis espaciadas

El formato no cambia la vitamina, pero sí cambia lo fácil que es tomar la cantidad correcta y lo fácil que es equivocarse. Estos son los que vas a ver en el lineal:

Gotas en aceite

Permiten ajustar la cantidad y son el formato habitual en bebés y en personas que no tragan cápsulas. El punto débil es la concentración: cada marca pone una cantidad distinta por gota, y un frasco de alta concentración puede llevar en una gota lo que otro lleva en cinco. Lee siempre los microgramos por gota antes de cambiar de marca y usa el cuentagotas del propio envase, no el de otro producto.

Cápsulas blandas (softgel)

La vitamina D va disuelta en un aceite (oliva, girasol, triglicéridos de cadena media) dentro de una cápsula de gelatina o de origen vegetal. Son cómodas, la dosis por unidad es fija y el aceite facilita la absorción. Si evitas la gelatina animal, comprueba el material de la cápsula.

Comprimidos, cápsulas duras y gominolas

Los comprimidos y cápsulas duras llevan la vitamina en polvo estabilizado. Funcionan, sobre todo si los tomas con comida. Las gominolas añaden azúcar o edulcorantes y tienen un riesgo que se suele pasar por alto: parecen chucherías y, en casas con niños, son el formato con más probabilidades de acabar en una ingesta accidental. Guárdalas fuera de su alcance como cualquier otro complemento.

Spray oral y combinados

El spray es otra alternativa para quien no quiere tragar nada. Los combinados (vitamina D con K2, con calcio, con magnesio o dentro de un multivitamínico deportivo o unas vitaminas para mujeres de más de 40) son prácticos, pero obligan a sumar: si tomas un multivitamínico que ya lleva vitamina D y además un producto específico, la cantidad total es la suma de los dos, más lo que aporten los alimentos enriquecidos.

Dosis semanales o mensuales: normalmente son medicamento

En España, las presentaciones de colecalciferol en dosis altas para tomar una vez a la semana, cada quince días o una vez al mes (ampollas bebibles, cápsulas de alta dosis) y los productos de calcifediol están registrados como medicamentos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y se usan con prescripción. Tienen su sitio en el tratamiento de un déficit diagnosticado o en situaciones clínicas concretas, con control médico. No los copies de la receta de otra persona ni conviertas una pauta semanal en diaria: los casos de intoxicación por vitamina D que se describen en la literatura médica suelen venir de errores así.

Complemento o medicamento: un complemento alimenticio se comercializa como alimento, se notifica a las autoridades sanitarias y está pensado para completar la dieta de personas sanas. Un medicamento ha pasado una evaluación de eficacia y seguridad para tratar o prevenir una enfermedad. Por eso solo el segundo puede usarse para tratar un déficit, y por eso las pautas de carga no aparecen en esta guía.

4 Cuánta vitamina D: VRN, ingesta adecuada y límite máximo

En torno a la vitamina D circulan tres cifras oficiales distintas, y mucha de la confusión viene de mezclarlas. Cada una responde a una pregunta diferente:

ValorCantidad (adultos)Quién lo fijaPara qué sirve
Valor de referencia de nutrientes (VRN)5 µg (200 UI)Reglamento (UE) 1169/2011Calcular el % que aparece en la etiqueta
Ingesta adecuada15 µg (600 UI) al díaEFSA (2016)Referencia de ingesta cuando la síntesis en la piel es mínima
Nivel máximo de ingesta tolerable100 µg (4.000 UI) al díaEFSA (2012, revisado en 2023)Techo de todas las fuentes juntas que no conviene superar sin control médico

La conversión es sencilla: 1 µg de vitamina D equivale a 40 UI. Así, 25 µg son 1.000 UI y 100 µg son 4.000 UI. Las etiquetas europeas deben expresar la cantidad en microgramos; las UI suelen aparecer entre paréntesis porque es la unidad que la mayoría de la gente reconoce.

El VRN de 5 µg es un valor de etiquetado, pensado para comparar productos, y se quedó bajo respecto a las recomendaciones de ingesta más recientes. Por eso es normal ver suplementos con un 200 %, un 400 % o un 500 % del VRN: no significa que estén sobredosificados, significa que el denominador es pequeño. Lo que sí debe preocuparte es acercarte al nivel máximo tolerable sumando varios productos.

El nivel máximo tolerable no es una dosis recomendada ni un objetivo. Es la cantidad diaria, contando dieta y suplementos durante largos periodos, por debajo de la cual la EFSA considera improbable que aparezcan efectos adversos en la población general.

En niños y adolescentes los niveles máximos son más bajos y varían con la edad, así que nunca des a un menor un producto pensado para adultos. En lactantes, la necesidad de vitamina D y la cantidad concreta las indica el pediatra.

En embarazo y lactancia la EFSA mantiene la misma ingesta adecuada y el mismo nivel máximo que para el resto de adultos, pero es una etapa en la que cualquier suplemento (y el ácido fólico, el yodo o el hierro que te hayan indicado) debe pasar por tu matrona, tu médica de familia o tu ginecóloga.

5 Quién tiene más riesgo de déficit

La pregunta útil no es "¿debería tomar vitamina D?", sino "¿estoy en alguna situación en la que es más probable que me falte?". Estas son las que se repiten en las guías clínicas y en los documentos de las agencias de seguridad alimentaria:

Poca exposición solar

Trabajo y ocio en interiores, personas que apenas salen de casa o viven en residencias, ropa que cubre casi toda la piel o uso de fotoprotector en todas las salidas.

Piel oscura

La melanina filtra la radiación UVB, así que con la misma exposición la piel oscura sintetiza menos vitamina D.

Personas mayores

Con la edad la piel produce menos vitamina D, se sale menos a la calle y a menudo se come menos pescado.

Obesidad

La vitamina D se distribuye en el tejido graso y los niveles en sangre tienden a ser más bajos; la respuesta al suplemento también suele ser menor.

Malabsorción de grasas

Celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, insuficiencia pancreática, fibrosis quística o cirugía bariátrica reducen la absorción de las vitaminas liposolubles.

Embarazo, lactancia y lactantes

Etapas con necesidades específicas en las que la decisión corresponde a matrona, médico o pediatra.

A esa lista se añaden la enfermedad renal o hepática crónica, que alteran la activación de la vitamina D, y algunos tratamientos que aceleran su eliminación o reducen su absorción (los vemos en el apartado de interacciones). En todos estos casos el suplemento no es una decisión de autoservicio: el déficit, si existe, puede necesitar un medicamento, una cantidad distinta de la de un complemento o un seguimiento con análisis.

¿Y las mujeres deportistas? Entrenar al aire libre ayuda, pero no protege si entrenas al amanecer, en invierno o en pabellón. La vitamina D contribuye al mantenimiento de la función muscular normal, igual que la proteína contribuye al mantenimiento de la masa muscular, pero ninguna de las dos mejora el rendimiento por encima de lo normal si ya no te falta. Si tienes lesiones óseas por estrés o una amenorrea asociada al entrenamiento, eso es motivo de consulta médica, no de subir la dosis por tu cuenta.

6 El análisis de 25-OH-D y el debate del rango óptimo

Cuando se quiere saber cómo están tus reservas, se mide la 25-hidroxivitamina D en sangre, no la forma activa. El resultado puede venir en ng/ml o en nmol/l, y confundir las unidades lleva a sustos innecesarios: para pasar de ng/ml a nmol/l se multiplica por 2,5. Un 20 en una unidad y un 50 en la otra son el mismo valor.

Lo que no existe es un consenso sobre cuál es el nivel "óptimo". Diferentes organismos han llegado a conclusiones distintas con los mismos estudios, sobre todo porque definen el objetivo de forma distinta (salud ósea en la población general o umbrales para personas con enfermedades concretas):

  • El Instituto de Medicina de Estados Unidos consideró en 2011 que en torno a 20 ng/ml (50 nmol/l) cubre las necesidades óseas de casi toda la población, y la EFSA tomó 50 nmol/l como referencia al fijar su ingesta adecuada en 2016.
  • Otras sociedades científicas propusieron umbrales más altos para ciertos pacientes, y esas cifras acabaron circulando como si fueran el objetivo de todo el mundo.
  • La guía de la Endocrine Society de 2024 dejó de respaldar umbrales concretos para la población general y desaconsejó el análisis rutinario en adultos sanos sin factores de riesgo.

Traducido a tu caso: desconfía de cualquier web o producto que te dé un rango en sangre como si fuera una verdad universal, y más si ese rango sirve para justificar dosis altas. Los laboratorios usan técnicas distintas, sus intervalos de referencia no siempre coinciden y la interpretación depende de tu historia clínica. El análisis tiene sentido cuando hay un motivo (un grupo de riesgo, síntomas, una enfermedad ósea o un tratamiento que interfiera), y quien lo pide es quien debe interpretarlo contigo.

Si ya estás tomando un suplemento y te hacen una analítica, dilo: el resultado cambia de significado según cuánto tiempo lleves tomándolo y en qué cantidad. Y no repitas análisis por tu cuenta en un laboratorio privado para ajustar la dosis tú misma; los niveles suben despacio y un control demasiado temprano o mal interpretado te empujará a tomar más de lo necesario.

7 Cómo tomarla: grasa, horario y vitamina K2

Con una comida que tenga algo de grasa

Al ser liposoluble, la vitamina D se absorbe mejor acompañada de grasa. No hace falta nada especial: un desayuno con tostada y aceite de oliva, un yogur entero o la comida principal del día sirven. Si el producto ya viene disuelto en aceite, el efecto es menor, pero tomarla con comida sigue siendo buena costumbre y ayuda a no olvidarla.

¿Mañana o noche?

No hay pruebas sólidas de que una hora sea mejor que otra. La mejor hora es la que te permite tomarla todos los días, junto a la misma comida. La regularidad importa más que el reloj.

Calcio y magnesio

La vitamina D ayuda a absorber el calcio, pero eso no significa que tengas que añadir un suplemento de calcio. Lo prioritario es que la dieta lo cubra (lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, sardinas con espina, legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde). El calcio en suplemento tiene sus propias precauciones y debería indicarlo un profesional. El magnesio participa en el metabolismo de la vitamina D; si te interesa este mineral, tienes nuestra guía de glicinato de magnesio, pero una dieta con legumbres, frutos secos, cereales integrales y verduras suele cubrirlo.

¿Hace falta tomarla con vitamina K2?

La combinación D3 + K2 se ha puesto de moda y conviene bajarla a tierra. La vitamina K (en sus formas K1 y K2, esta última como menaquinona MK-4 o MK-7) participa en la activación de proteínas que intervienen en el metabolismo del calcio, como la osteocalcina del hueso. En la lista europea, la vitamina K tiene declaraciones autorizadas para la coagulación sanguínea normal y el mantenimiento de los huesos en condiciones normales.

Lo que no está demostrado es que la K2 sea imprescindible para tomar vitamina D en cantidades dentro del rango seguro, ni que proteja las arterias: esa idea procede de estudios de laboratorio y observacionales, y los ensayos en personas no la han confirmado de forma concluyente. No hay ninguna declaración autorizada sobre salud cardiovascular para la vitamina K. Un producto combinado es una opción razonable si te resulta cómodo; un producto de vitamina D sola también lo es.

Atención si tomas anticoagulantes: la vitamina K, en cualquiera de sus formas, puede alterar el efecto del acenocumarol (Sintrom) y de la warfarina. Si tomas uno de ellos, no empieces un producto con K2 (ni lo dejes de golpe) sin hablar antes con quien controla tu tratamiento. Con otros anticoagulantes, consulta igualmente antes de añadir nada.

8 Toxicidad, hipercalcemia e interacciones

El sol no produce intoxicación por vitamina D, porque la piel regula su propia síntesis. Los suplementos sí pueden. Como la vitamina D se acumula en el organismo, el exceso mantenido eleva el calcio en sangre (hipercalcemia), y ese es el problema real de tomar más de la cuenta.

Síntomas que deben hacerte parar y consultar

  • Náuseas, vómitos, falta de apetito o estreñimiento persistentes.
  • Mucha sed y ganas de orinar con frecuencia.
  • Cansancio intenso, debilidad muscular, confusión o dificultad para concentrarte.
  • Palpitaciones o dolor lumbar que recuerde a un cólico renal.

Mantenida en el tiempo, la hipercalcemia puede dañar el riñón (piedras, depósitos de calcio) y alterar el ritmo cardiaco. La mayoría de casos descritos se deben a errores: confundir la concentración de unas gotas, tomar a diario una dosis pensada para una semana o un mes, fórmulas mal elaboradas o productos que llevaban mucha más vitamina D de la declarada. Por eso las dos reglas de oro son sumar todas las fuentes y no superar la dosis diaria expresamente recomendada del envase.

Cuándo no tomarla sin supervisión

Hay situaciones en las que el calcio ya tiende a subir o se regula mal, y en las que un suplemento de vitamina D sin control puede ser perjudicial: hiperparatiroidismo, sarcoidosis y otras enfermedades granulomatosas, algunos linfomas, antecedentes de cálculos renales de calcio, enfermedad renal crónica o hipercalcemia previa. Si tienes alguna, la decisión es de tu médico.

Interacciones con medicamentos

Medicamento o grupoQué puede pasar
Diuréticos tiazídicos (por ejemplo, hidroclorotiazida)Reducen la eliminación de calcio por la orina; junto con vitamina D aumenta el riesgo de hipercalcemia.
DigoxinaUn calcio alto aumenta el riesgo de arritmias con este fármaco.
Antiepilépticos como fenitoína, fenobarbital o carbamazepina; rifampicinaAceleran el metabolismo de la vitamina D y pueden bajar sus niveles.
Corticoides orales en tratamientos largosInterfieren con el metabolismo del calcio y la vitamina D.
Orlistat, colestiramina y otros fármacos que reducen la absorción de grasaDisminuyen la absorción de la vitamina D; suele recomendarse separar las tomas.
Acenocumarol o warfarina (si el producto lleva vitamina K)La vitamina K puede alterar el control de la anticoagulación.

La tabla no es exhaustiva. Si tomas cualquier medicación crónica, enséñale a tu farmacéutico el envase del suplemento antes de empezar: es la forma más rápida de detectar una interacción o una duplicidad con algo que ya te han recetado.

9 Cómo leer la etiqueta de un suplemento de vitamina D

La etiqueta te da casi todo lo que necesitas para comparar productos y para no pasarte. Revisa estos puntos, en este orden:

  1. La denominación. Debe decir "complemento alimenticio". Si pone "medicamento" o lleva código nacional de medicamento, es otra categoría y se usa con indicación sanitaria.
  2. La forma de vitamina D. "Colecalciferol" es D3; "ergocalciferol" es D2. Si buscas un producto vegano, comprueba que la D3 sea de liquen.
  3. La cantidad por dosis diaria, en microgramos, con su equivalente en UI y el porcentaje del VRN. En gotas, fíjate en si la cantidad se da por gota o por dosis de varias gotas.
  4. La dosis diaria recomendada por el fabricante y la advertencia obligatoria de no superarla, junto con la de que los complementos no deben usarse como sustituto de una dieta equilibrada y la de mantenerlos fuera del alcance de los niños.
  5. Los demás ingredientes. Aceite portador, material de la cápsula, azúcares o edulcorantes en gominolas, alérgenos (soja, pescado, gelatina) y si lleva además vitamina K, calcio u otros nutrientes.
  6. Las alegaciones. Deben coincidir con las autorizadas. Si el envase promete energía, buen humor, equilibrio hormonal o prevención de enfermedades, desconfía del producto entero.

Esta tabla de equivalencias te ahorra hacer cuentas cuando comparas envases:

Microgramos (µg)Unidades internacionales (UI)% del VRNReferencia
5 µg200 UI100 %VRN de etiquetado
10 µg400 UI200 %—
15 µg600 UI300 %Ingesta adecuada EFSA en adultos
20 µg800 UI400 %—
25 µg1.000 UI500 %—
50 µg2.000 UI1.000 %—
100 µg4.000 UI2.000 %Nivel máximo tolerable EFSA en adultos (todas las fuentes)

Las filas marcadas con guion son solo conversiones, no recomendaciones. La cantidad adecuada para ti depende de tu exposición solar, tu dieta, tu edad, tu peso, tus enfermedades y tus tratamientos. Un producto con una cantidad moderada por dosis te da margen para sumar lo que ya aportan los alimentos y un posible multivitamínico sin acercarte al techo.

Precio y calidad

La vitamina D es un ingrediente barato, así que un precio alto no garantiza más calidad. Para comparar, calcula el coste por dosis diaria con la misma cantidad de microgramos. Da preferencia a marcas con datos de contacto claros en la Unión Europea, lote y fecha de consumo preferente visibles, y desconfía de productos de importación sin etiquetado en castellano o con cantidades muy por encima del nivel máximo tolerable: no tienen sentido como complemento de venta libre.

10 Qué puede prometer un suplemento de vitamina D y qué no

En la Unión Europea, un alimento o complemento solo puede atribuirse efectos sobre la salud que estén en la lista del Reglamento (UE) 432/2012, desarrollado a partir del Reglamento (CE) 1924/2006. Para la vitamina D, las declaraciones autorizadas dicen que contribuye:

  • a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo;
  • a mantener niveles normales de calcio en sangre;
  • al mantenimiento de los huesos y los dientes en condiciones normales;
  • al mantenimiento del funcionamiento normal de los músculos;
  • al funcionamiento normal del sistema inmunitario;
  • y que interviene en el proceso de división celular.

"La vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales." Así de sobria es una declaración autorizada: describe una función normal, no promete curar ni prevenir nada.

Para usar estas frases, el producto tiene que aportar al menos una cantidad significativa del nutriente por dosis diaria, que en complementos se fija en el 15 % del VRN. Existen además declaraciones específicas sobre el desarrollo óseo en niños y una declaración de reducción de riesgo para la combinación de calcio y vitamina D en mujeres posmenopáusicas, referida a la pérdida de mineral óseo, que solo puede usarse con las cantidades diarias de ambos nutrientes y las condiciones que fija su autorización. Un producto de vitamina D sola no puede apropiarse de ella.

No hay declaraciones autorizadas que relacionen la vitamina D con el estado de ánimo, la depresión, el equilibrio hormonal, la fertilidad, la pérdida de peso, la energía, la piel, el cabello, la salud cardiovascular ni la prevención de infecciones, cáncer, diabetes u osteoporosis. Tampoco para la vitamina K sobre las arterias. Si una web o un envase te lo promete, está fuera de la ley o te está vendiendo una hipótesis de investigación como si fuera un hecho.

Regla práctica: cuanto más espectacular es la promesa de un suplemento de vitamina D, menos te puedes fiar del resto de lo que dice su etiqueta.

En esta web no hemos hecho ensayos propios ni análisis de laboratorio de marcas concretas, y no publicamos valoraciones de usuarios. Lo que encontrarás aquí son criterios para comparar productos con la etiqueta en la mano y referencias oficiales que puedes comprobar: la EFSA, el Reglamento (UE) 432/2012 y el Reglamento (UE) 1169/2011. Si quieres ampliar con otros complementos, tienes nuestras guías de omega-3 y de zinc.

11 Preguntas frecuentes sobre suplementos de vitamina D

¿Qué suplemento de vitamina D es mejor, D3 o D2?

En la mayoría de estudios comparativos, la D3 (colecalciferol) eleva y mantiene los niveles en sangre de forma más eficaz que la D2, y es la forma que usan casi todos los productos. La D2 es una alternativa cuando se busca un origen no animal, aunque hoy también hay D3 vegana obtenida de líquenes.

¿Cuántas UI de vitamina D puedo tomar al día sin riesgo?

La EFSA fija en 100 µg (4.000 UI) al día el nivel máximo tolerable para adultos, sumando dieta y todos los suplementos. No es una dosis recomendada, sino un techo. La cantidad adecuada para ti depende de tu situación y, si tienes factores de riesgo o tomas medicación, debe indicarla un profesional sanitario. En niños el límite es más bajo.

¿Es mejor tomar la vitamina D por la mañana o por la noche?

No hay pruebas sólidas a favor de un horario concreto. Lo importante es tomarla con una comida que tenga algo de grasa y hacerlo siempre en el mismo momento para no olvidarla.

¿Hace falta tomar la vitamina D con K2?

No es obligatorio. La vitamina K tiene declaraciones autorizadas para la coagulación normal y el mantenimiento de los huesos, pero no está demostrado que la K2 sea necesaria para tomar vitamina D dentro del rango seguro ni que proteja las arterias. Un producto combinado es una opción, no un requisito.

¿Puedo tomar vitamina D si estoy con Sintrom u otro anticoagulante?

La vitamina D sola no suele plantear problemas con los anticoagulantes, pero los productos que llevan vitamina K (K1 o K2) pueden alterar el efecto del acenocumarol (Sintrom) y de la warfarina. Consulta con quien controla tu anticoagulación antes de empezar o dejar cualquier suplemento.

¿Necesito un análisis antes de tomar vitamina D?

En adultos sanos sin factores de riesgo, varias guías desaconsejan el análisis rutinario. Tiene sentido cuando hay un motivo: poca exposición solar mantenida, enfermedades que afectan a la absorción o al hueso, tratamientos que interfieren o síntomas. Lo solicita e interpreta tu médico.

¿El Hidroferol es un suplemento de vitamina D?

No. Hidroferol contiene calcifediol y en España es un medicamento que requiere receta. Lo mismo ocurre con las presentaciones de colecalciferol en dosis altas semanales o mensuales. No debes tomarlos sin prescripción ni usar la receta de otra persona.

¿Cuánto tarda en subir la vitamina D en sangre?

No es inmediato: los niveles de 25-OH-D cambian de forma gradual a lo largo de semanas o meses, y la respuesta varía mucho entre personas según el peso, la absorción y la cantidad tomada. Si te están tratando un déficit, el momento del control lo decide tu médico.

¿Puedo tomar vitamina D durante el embarazo o la lactancia?

La EFSA mantiene para embarazo y lactancia la misma ingesta adecuada y el mismo nivel máximo que para el resto de adultos, pero en esta etapa cualquier suplemento debe decidirlo tu matrona, tu médica o tu ginecóloga, teniendo en cuenta lo que ya te hayan indicado.

¿La vitamina D mejora el ánimo, las hormonas o ayuda a adelgazar?

No hay declaraciones autorizadas en la Unión Europea que atribuyan a la vitamina D efectos sobre el estado de ánimo, el equilibrio hormonal o la pérdida de peso. Las autorizadas se refieren al calcio y el fósforo, los huesos, los dientes, la función muscular, el sistema inmunitario y la división celular.

¿Tomar el sol sustituye al suplemento?

Para muchas personas, una exposición solar moderada y regular en primavera y verano es la principal fuente de vitamina D. Pero la síntesis cae en invierno y depende de la piel, la edad, la ropa y el fotoprotector. No hay un número de minutos válido para todo el mundo, y no conviene exponerse más de la cuenta por el riesgo de cáncer de piel.

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