Proteína MyProtein: guía de Impact Whey 2026

Por la redacción de SuplementosMujer Actualizado en 18 min de lectura

Contenido informativo e independiente de SuplementosMujer.com. Esta no es una web oficial de MyProtein ni tenemos relación con la marca. No hemos realizado ensayos, catas ni análisis de laboratorio propios sobre este producto, y no publicamos puntuaciones ni reseñas de usuarios que no existan. Algunos enlaces de esta página son de afiliación y están señalados como tales.

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Impact Whey Protein de MyProtein es un concentrado de proteína de suero de leche en polvo, uno de los formatos más vendidos de Europa porque su precio por gramo de proteína suele ser de los más bajos del mercado. Es un complemento alimenticio, no un medicamento ni un producto adelgazante: la única función que la normativa europea le reconoce a las proteínas es contribuir al aumento y al mantenimiento de la masa muscular y al mantenimiento de los huesos. Si comes suficiente proteína con alimentos, no lo necesitas; si te cuesta llegar por horarios o apetito, es una forma cómoda y barata de completar. Los datos exactos de composición, sabores, formatos y precio cambian con cada reformulación y con cada campaña comercial, así que los tienes que mirar tú en la ficha oficial del fabricante antes de comprar.

Lo que no vas a encontrar aquí

No hay puntuación sobre diez, ni ranking de sabores basado en catas que no hemos hecho, ni tabla de precios que quedaría obsoleta en una semana, ni gramos de aminoácidos copiados de ninguna parte. Ese tipo de dato solo tiene valor si lo lees en la etiqueta del bote que tienes delante. Lo que sí encontrarás es cómo interpretar esa etiqueta, qué preguntas hacerte antes de gastar el dinero y dónde están los límites legales de lo que un suplemento puede prometer.

Si quieres entender primero las bases de la proteína de suero, puedes consultar nuestra guía sobre proteína de suero de leche antes de continuar.

Qué es Impact Whey y de dónde sale el suero

MyProtein es una marca británica de suplementación deportiva que nació en 2004 y que hoy forma parte del grupo THG. Vende casi en exclusiva por internet, en su propia tienda y en algunos marketplaces, con un modelo de campañas y descuentos muy frecuentes. Impact Whey Protein es su producto de entrada y el que más tráfico de búsqueda arrastra en español: cuando alguien busca «proteína MyProtein», casi siempre busca este bote.

Detrás de la palabra whey hay algo mucho menos glamuroso de lo que sugiere el envase: es el suero lácteo, el líquido que queda cuando la leche se coagula para hacer queso. Durante décadas fue un subproducto molesto de la industria quesera. Contiene agua, lactosa, minerales y una fracción de proteínas solubles que no coagularon con la caseína, y que resultan tener un perfil de aminoácidos muy completo y una digestión rápida.

El proceso, en cuatro pasos

Simplificando bastante, el suero líquido pasa por estas etapas hasta llegar al bote:

  1. Separación y clarificación. Se retiran los restos de grasa y de cuajada que arrastra el suero al salir de la cuba.
  2. Filtración por membranas. La ultrafiltración deja pasar el agua, las sales y buena parte de la lactosa, y retiene las moléculas grandes, que son las proteínas. Cuanto más agresiva es la filtración, más sube el porcentaje final de proteína y más bajan la lactosa y la grasa.
  3. Concentración y secado. El líquido rico en proteína se seca, normalmente por atomización, y queda el polvo.
  4. Formulación. Al polvo base se le añaden aromas, edulcorantes, un emulsionante para que se disuelva mejor y, según el sabor, colorantes o espesantes.

Ese último paso explica algo que confunde a mucha gente: el porcentaje de proteína de un bote saborizado siempre es menor que el del mismo producto sin aromatizar, porque el aroma, el edulcorante y el resto de ingredientes ocupan espacio en la fórmula. No es un truco de la marca, es aritmética. Lo que sí conviene es comprobar cuánto baja, y eso está en la tabla nutricional de cada sabor concreto.

Un bote de proteína no es un producto homogéneo: es una familia de fórmulas que comparten nombre comercial. Comparar el sabor natural de una marca con el sabor de galleta de otra es comparar dos cosas distintas.

Este producto es un concentrado de suero. Si no tienes claro en qué se diferencia del aislado, te interesa nuestra comparativa entre concentrado y aislado, y el siguiente apartado te da el resumen.

Concentrado, aislado e hidrolizado: a quién le encaja cada uno

Los tres salen del mismo suero. Lo que cambia es cuánto se ha procesado y, por tanto, qué se ha quedado por el camino. Los rangos de la tabla son los habituales del sector, no los de un producto concreto: el dato de tu bote está en su etiqueta.

TipoQué esLactosa y grasaA quién le encaja
Concentrado (WPC)El menos procesado. Rango habitual del sector: entre un 70 % y un 80 % de proteína sobre el polvo.Conserva una parte apreciable de ambas.Quien tolera bien los lácteos y busca el mejor precio por gramo de proteína.
Aislado (WPI)Filtración adicional. Rango habitual: por encima del 85-90 % de proteína.Muy reducidas, aunque rara vez cero.Intolerancia a la lactosa, digestiones pesadas o dietas muy ajustadas en grasa.
Hidrolizado (WPH)Predigerido con enzimas: las cadenas de proteína llegan ya troceadas.Variables según el material de partida.Nicho. Sabor amargo y precio alto sin una ventaja clara para la mayoría.
Vegetal (guisante, arroz, soja…)Sin lácteos. A menudo se mezclan fuentes para completar el perfil de aminoácidos.Sin lactosa. Textura más terrosa.Dieta vegana, alergia a la proteína de leche o intolerancia severa.

La lectura práctica es simple. Si los lácteos te sientan bien, el concentrado te da la misma proteína por menos dinero. Si notas hinchazón o molestias digestivas con los batidos, prueba un aislado antes de concluir que «la proteína no te sienta bien»: muchas veces el problema es la lactosa, no la proteína. Y si eres vegana, no des vueltas al suero: hay mezclas vegetales que cumplen perfectamente.

Cómo leer la etiqueta sin que te la cuelen

Aquí es donde se decide si un bote merece la pena, y no en la portada de la web. Estas son las seis cosas que miramos, en este orden, y que puedes aplicar a cualquier marca, incluida esta.

1. El porcentaje real de proteína sobre el polvo

La cifra que importa no es «21 gramos por batido», es cuántos gramos de proteína hay por cada 100 gramos de polvo. Con ese número puedes comparar botes de tamaños y dosificadores distintos. Si la etiqueta te da la información por ración, divide entre el peso de la ración y multiplica por cien. Un producto que declara 75 gramos de proteína por 100 de polvo y otro que declara 88 no juegan en la misma liga aunque el batido preparado se parezca.

2. El orden de la lista de ingredientes

Los ingredientes se listan de mayor a menor cantidad. Si el primero es el concentrado de suero, bien. Si antes del concentrado aparece un agente de carga, un espesante o un cacao desgrasado en cantidad, el porcentaje de proteína va a estar por los suelos. En los sabores con trocitos, galleta o crema, la lista se alarga y el porcentaje baja: no es un fraude, pero conviene saberlo antes de pagar.

3. Los alérgenos

Aparecen en negrita dentro de la lista. En una proteína de suero verás siempre leche, y con mucha frecuencia soja por el emulsionante (lecitina). Si hay líneas de producción compartidas, la etiqueta suele añadir advertencias de trazas de huevo, gluten o frutos secos. Para una alergia real esto no es letra pequeña, es lo primero que hay que leer.

4. El aminograma, si lo hay

Algunas marcas publican el desglose de aminoácidos. Es información útil, pero ojo con dos matices: muchas veces está calculado sobre la proteína pura y no sobre el polvo con aromas, y en otras es un valor teórico de tablas y no un análisis del lote. Si necesitas ese dato con precisión, pide a la marca el certificado de análisis del lote. Nunca copies un aminograma de una web de terceros, incluida esta: cambian con cada reformulación.

5. La dosis recomendada y las advertencias obligatorias

Por normativa, un complemento alimenticio debe indicar la dosis diaria recomendada, advertir de que no se supere, señalar que no sustituye una dieta variada y equilibrada y avisar de que se mantenga fuera del alcance de los niños. Si un envase se salta esas menciones, es un aviso sobre el rigor del fabricante.

6. El lote y la fecha

El número de lote sirve para reclamar, para consultar certificaciones antidopaje y para seguir una alerta sanitaria si alguna vez la hay. Apúntalo o guarda la etiqueta hasta acabar el bote.

Señal en la etiquetaQué significa en la práctica
Lista de ingredientes muy cortaProducto sencillo, normalmente con porcentaje de proteína alto y sabor más neutro.
Aparece «mezcla de proteínas» sin desgloseNo sabes qué proporción viene de cada fuente. Pide el desglose o busca otra opción.
Aminoácidos libres al final de la listaPueden estar ahí para engordar la cifra de proteína del análisis. Mira el porcentaje del suero.
«Contiene una fuente de fenilalanina»Lleva aspartamo. Relevante si tienes fenilcetonuria.
Ración de 30 g en lugar de 25 gEl batido parece tener más proteína, pero el bote rinde menos servicios. Compara siempre por 100 g.
Sin número de lote visibleMotivo suficiente para no comprarlo.

Qué se puede decir de una proteína y qué no

Este apartado no es relleno legal: es lo que separa una web informativa de un anuncio encubierto. En la Unión Europea, las promesas de salud de un alimento o un complemento están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, y por el Reglamento (UE) 432/2012, que fija la lista de declaraciones autorizadas. Fuera de esa lista, no se puede afirmar nada.

Para las proteínas, las declaraciones autorizadas se refieren a su contribución al aumento de la masa muscular, al mantenimiento de la masa muscular y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. Y llevan una condición de uso: el producto tiene que ser, como mínimo, fuente de proteínas según los criterios del anexo del Reglamento 1924/2006, es decir, que al menos el 12 % del valor energético del producto proceda de proteínas. Un batido de suero cumple ese umbral con holgura.

Sí se puede decirNo se puede decir
«Las proteínas contribuyen a que aumente la masa muscular»«Quema grasa», «adelgaza», «define el abdomen»
«Las proteínas contribuyen a conservar la masa muscular»«Alivia los síntomas de la menopausia»
«Las proteínas contribuyen al mantenimiento de los huesos en condiciones normales»«Previene la osteoporosis» o cualquier mención a curar o prevenir enfermedades
«La creatina aumenta el rendimiento físico en series sucesivas de ejercicio breve y de alta intensidad» (con 3 g diarios)«Mejora la piel, el pelo y las uñas» atribuido a la proteína de suero

Si ves una web que atribuye a un bote de suero pérdida de peso, mejora hormonal o efectos sobre la piel, ya sabes que está fuera de la ley y probablemente también fuera de la evidencia. Nosotras nos quedamos en lo autorizado, y ni siquiera eso lo presentamos como una promesa individual: una declaración autorizada describe una contribución fisiológica dentro de una dieta adecuada, no un resultado garantizado para ti.

La pregunta útil no es «¿esta proteína funciona?», sino «¿me falta proteína en la dieta?». Si la respuesta es que no, ningún bote va a cambiar nada.

Cuánta proteína necesitas al día

Vamos con rangos generales, porque la cifra que te corresponde a ti la tiene que individualizar un profesional. Las recomendaciones poblacionales de seguridad para adultos sanos y sedentarios se sitúan en el entorno de 0,8 gramos por kilo de peso corporal y día. Ese número no es un objetivo de rendimiento: es el mínimo que evita el déficit en la mayoría de la población.

Las sociedades de nutrición deportiva manejan rangos claramente superiores para quien entrena fuerza o resistencia de forma regular, y también se recomiendan ingestas más altas en situaciones concretas: personas mayores, procesos de pérdida de peso en los que interesa conservar masa muscular, o recuperación de una lesión. Los rangos habituales que se citan en ese contexto van desde algo más de un gramo hasta aproximadamente el doble de la recomendación poblacional, siempre por kilo de peso y día.

Un ejemplo para ordenar ideas, sin que sea una pauta personal: una mujer de 60 kg que no entrena estaría en torno a 48 g diarios según la referencia poblacional. Si entrena fuerza tres o cuatro días por semana, su objetivo probablemente esté bastante por encima. Traducido a comida, la diferencia son dos o tres raciones más de alimentos proteicos al día, no necesariamente un bote de polvo.

Por qué esto no lo puede decidir una web

Tu peso, tu composición corporal, tu edad, tu nivel de actividad, tu función renal y hepática y tus objetivos cambian el número. Y en algunas situaciones clínicas la proteína hay que restringirla, no aumentarla. Por eso este apartado te da marcos de referencia y te remite a un dietista-nutricionista colegiado o a tu médico para poner la cifra concreta. Si eres mujer y quieres profundizar, tenemos una guía específica de proteína para mujer.

Cubrirla con alimentos antes que con polvo

Un complemento alimenticio no sustituye una dieta variada y equilibrada; lo dice la propia etiqueta y lo repetimos porque se olvida rápido. Antes de comprar un bote, merece la pena ver cuánta proteína hay realmente en lo que ya comes. Los valores de la tabla son orientativos, tomados del rango que manejan las tablas de composición de alimentos, y varían con el corte, la marca y el método de cocinado.

Alimento (crudo salvo indicación)Proteína aprox. por 100 gComentario
Pechuga de pollo o pavo22-24 gMuy poca grasa, sube al cocinarse por pérdida de agua.
Atún, merluza, bacalao18-25 gEl pescado blanco es de los formatos más rentables en proteína por caloría.
Huevo entero12-13 gUnos 6-7 g por huevo mediano.
Legumbres secas (lenteja, garbanzo)20-24 gCocidas bajan mucho porque absorben agua. Muy buen precio por gramo.
Yogur griego natural8-10 gLos «tipo griego» azucarados bajan bastante. Lee la etiqueta.
Queso fresco batido / quark10-12 gAlternativa directa al batido, y sin polvo de por medio.
Tofu firme12-16 gEl tempeh suele estar algo por encima.
Leche de vaca3,2-3,5 gUn vaso grande aporta unos 8 g. Batir el polvo con leche suma.

Con la tabla delante, el cálculo se vuelve sencillo: dos huevos en el desayuno, un yogur griego a media mañana, una ración de legumbre y un pescado en la cena ya te ponen muy cerca de las necesidades de una mujer adulta activa. El polvo entra cuando ese esquema no te cuadra: turnos, viajes, poco apetito por la mañana o entrenamientos a horas raras.

Lactosa, digestión y alternativas vegetales

La intolerancia a la lactosa es un déficit de lactasa, la enzima que parte ese azúcar de la leche. Cuando la lactosa llega sin digerir al intestino grueso, fermenta, y de ahí vienen los gases, la hinchazón y las molestias. Es una intolerancia, no una alergia: la gravedad depende de la dosis y del grado de déficit, y mucha gente tolera cantidades pequeñas sin problema.

Un concentrado de suero conserva parte de la lactosa original, así que es el formato menos indicado si tienes el diagnóstico. Las opciones razonables, por orden: probar con menos cantidad de polvo, pasar a un aislado (la filtración adicional reduce mucho la lactosa) o irse directamente a una proteína vegetal. Si lo que tienes es una alergia a la proteína de la leche de vaca, la conversación es otra: ahí el suero está descartado sin matices y hay que ir a fuentes vegetales o a otras proteínas animales.

Las alternativas vegetales, en serio

Durante años se despacharon como el plan B. Hoy las mezclas bien formuladas combinan fuentes que se compensan entre sí: el guisante aporta lisina y va corto de metionina, y el arroz al revés, así que juntos cubren mejor el perfil de aminoácidos. La soja, por su parte, tiene un perfil completo de partida.

Lo que sí cambia es la experiencia: textura más arenosa, sabor terroso que los aromas tapan a medias, y a menudo un porcentaje de proteína algo más bajo por el propio material de partida. Si vienes del suero, dale un par de semanas antes de decidir. Y si te importa la digestión, muchas usuarias notan menos pesadez con una vegetal que con un concentrado.

El momento de la toma importa menos de lo que crees

La idea de que hay que tomarse el batido en los treinta minutos posteriores al entrenamiento, o el músculo «se pierde», es uno de los mitos más resistentes del gimnasio. La llamada ventana anabólica existe como concepto, pero la investigación de las últimas dos décadas la ha ido ensanchando hasta hacerla poco relevante para la mayoría de la gente.

Lo que se sostiene mejor es más aburrido y más útil: lo que manda es la cantidad total de proteína del día, y en segundo lugar que esté repartida de forma razonable entre las comidas en lugar de concentrada en una sola. Si entrenas en ayunas y no vas a comer hasta tres horas después, tomar algo cerca del entrenamiento tiene sentido práctico. Si entrenas a media tarde entre dos comidas decentes, el batido inmediato no aporta nada especial.

La consecuencia práctica es liberadora: coloca el batido donde te resulte cómodo. En el desayuno si por la mañana no te entra sólido, en la merienda si llegas a la cena con hambre, o después de entrenar si te apetece frío. Ninguna de las tres opciones te está costando resultados.

Consejo práctico

Si es tu primera compra de una marca, empieza por el formato pequeño y por un sabor clásico antes de comprometerte con un bote grande. Los sabores muy elaborados son los que más dividen y los que más porcentaje de proteína sacrifican por la fórmula. Un bote de dos o cinco kilos de un sabor que no te gusta se convierte en un mueble.

Sabores, edulcorantes y textura

MyProtein es conocida por tener uno de los catálogos de sabores más amplios del mercado europeo, y por rotarlos: aparecen ediciones estacionales y desaparecen otras. Por eso no vas a encontrar aquí un ranking de sabores. No los hemos catado y cualquier lista que publicásemos estaría desactualizada en meses. La página oficial del producto muestra el catálogo vigente y las valoraciones de sus propios compradores, que es donde tiene sentido mirarlo.

Lo que sí se puede decir sin inventar nada es cómo se comportan las familias de sabores:

  • Los neutros y los clásicos (vainilla, chocolate) son los más versátiles: sirven para batir con agua, con leche, en avena o en tortitas.
  • Los frutales suelen funcionar mejor con agua que con leche, donde el contraste ácido-lácteo resulta raro a mucha gente.
  • Los de postre (galleta, toffee, tarta) son los más dulces y los que más ingredientes añaden a la fórmula, con la consiguiente bajada del porcentaje de proteína.
  • La versión sin aromatizar es la que más proteína concentra y la que peor sabe sola. Gana mucho mezclada con cacao puro, canela o fruta.

Sobre los edulcorantes

Los edulcorantes que se usan en suplementación están autorizados en la Unión Europea y cada uno tiene una ingesta diaria admisible fijada por la EFSA tras evaluación toxicológica. Consumidos en las cantidades de un batido diario, quedan muy lejos de esos límites. Eso no significa que sienten bien a todo el mundo: algunas personas notan molestias digestivas con los polialcoholes, y el aspartamo obliga a la advertencia de fuente de fenilalanina, relevante si tienes fenilcetonuria.

Si quieres reducirlos, la salida no es dejar la proteína sino elegir el formato sin aromatizar y darle sabor tú con alimentos. Es más barato y controlas lo que entra.

Disolución y grumos

Un concentrado tiende a formar más espuma y a apelmazarse más que un aislado, sobre todo con agua muy fría y en coctelera sin muelle. Trucos que funcionan: echar primero el líquido y luego el polvo, usar la coctelera con muelle o batidora de vaso, y dejar reposar un minuto antes de beber para que baje la espuma. Si lo quieres con leche vegetal, las de avena suelen integrarse mejor que las de almendra.

Controles de calidad y por qué importan en suplementación

Un complemento alimenticio no pasa por el circuito de autorización de un medicamento. En España se comercializa mediante notificación a la autoridad competente y el peso del control recae en el fabricante y en la inspección posterior. Eso hace que la trazabilidad y las auditorías del propio fabricante sean el filtro real.

Hay tres capas que conviene distinguir, porque se confunden constantemente en las webs de suplementos:

  1. Normas de fabricación e higiene alimentaria. Son obligatorias para cualquier operador. No son un sello de calidad diferencial: son el mínimo legal.
  2. Certificaciones voluntarias de calidad de proceso. Auditorías externas del sistema de producción. Dicen que la planta trabaja de forma consistente, no que un bote concreto contenga lo que dice.
  3. Programas antidopaje de análisis de lote. Analizan muestras buscando sustancias prohibidas en el deporte y publican los lotes aprobados. Es la única capa que da información sobre tu bote, y funciona por lote, no por marca.

Esta distinción tiene consecuencias prácticas. Si compites bajo control antidopaje, no te sirve que una marca «trabaje con» un programa de certificación: necesitas comprobar que tu número de lote concreto figura en el registro público del programa. Nosotras no afirmamos qué certificaciones lleva este producto ahora mismo, porque cambian por referencia, por formato y por lote, y publicar un dato caducado en una página de salud es peor que no publicar nada. Lo tienes en la ficha oficial del fabricante y en el buscador de lotes del programa correspondiente.

En suplementación, la pregunta correcta no es «¿esta marca es seria?» sino «¿puedo comprobar lo que hay en este bote?». La primera se responde con marketing; la segunda, con un número de lote.

Cómo comparar precios sin engañarte

El precio es el argumento más fuerte de esta marca y también el terreno donde es más fácil equivocarse. No vamos a publicar una tabla de precios: cambian por campaña, por formato, por sabor y por país, y una tabla de hace dos meses te llevaría a decidir mal. Lo que sí vale para siempre es el método.

Compara euros por gramo de proteína, no por bote

Es el único indicador honesto. La cuenta es esta: divide el precio final que vas a pagar (con envío incluido) entre los gramos de proteína totales del bote. Y los gramos de proteína totales no son los gramos de polvo: son el peso del bote multiplicado por el porcentaje de proteína que declara la etiqueta. Un bote de un kilo al 75 % tiene 750 gramos de proteína; otro de novecientos gramos al 88 % tiene 792. El segundo puede salir más barato aunque el envase sea más pequeño.

Cuidado con los precios tachados

Cuando una tienda mantiene descuentos casi permanentes, el precio tachado deja de ser un precio de referencia real. El artículo 20 del Real Decreto Legislativo 1/2007, tras la trasposición de la Directiva Ómnibus, exige que el precio anterior anunciado sea el más bajo aplicado durante los treinta días previos. Si ves un mismo «descuento» semana tras semana, el porcentaje que anuncia el banner no mide lo que parece medir. Fíjate en el precio final, no en el ahorro declarado.

Suma el envío y el tamaño

Los formatos grandes casi siempre bajan el coste por gramo, pero solo compensan si vas a consumir el bote antes de que pierda calidad y si el sabor te gusta. Y el gasto de envío puede llevarse buena parte del ahorro en pedidos pequeños. Si quieres ver dónde se sitúa esta marca frente a otras que se venden en España, tenemos la comparativa de la mejor proteína whey en España.

Precauciones: embarazo, riñón, hígado y menores

Este es el apartado que muchas webs de suplementos se saltan, y es el que más importa. Un batido de proteína es comida en polvo para la mayoría de la gente sana, pero hay situaciones en las que la decisión no es tuya ni nuestra.

  • Embarazo y lactancia. Las necesidades de proteína cambian y hay ingredientes accesorios de los sabores sobre los que conviene preguntar. Consulta con tu médico, tu matrona o tu dietista-nutricionista antes de tomar cualquier complemento.
  • Enfermedad renal. En determinadas fases de la enfermedad renal crónica la pauta médica es justamente limitar la proteína. Suplementarse por tu cuenta puede ir en contra del tratamiento. Habla con tu nefrólogo.
  • Enfermedad hepática. Igual: la cantidad y el tipo de proteína forman parte del abordaje clínico y no se ajustan a ojo.
  • Menores de edad. Un adolescente que entrena cubre sus necesidades con comida en la inmensa mayoría de los casos. Si hay dudas, la valoración la hace un profesional, no una etiqueta.
  • Alergia a la proteína de leche de vaca. Contraindicación directa para cualquier producto derivado del suero.
  • Medicación crónica. Si tomas fármacos de forma habitual, coméntalo con tu médico o farmacéutico antes de añadir complementos a la rutina.

Y una advertencia general que la propia etiqueta obliga a incluir: los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable, y no se debe superar la dosis diaria recomendada.

Puntos fuertes y puntos débiles

Valoración cualitativa, sin nota numérica, porque una puntuación sobre diez implicaría un protocolo de pruebas que no hemos ejecutado.

A favor

  • Coste por gramo de proteína históricamente de los más ajustados del mercado europeo, sobre todo en formatos grandes y en campaña.
  • Catálogo de sabores muy amplio, lo que facilita encontrar uno que te dure el bote entero.
  • Varios formatos, incluido uno pequeño para probar antes de comprometerse con un bote grande.
  • Ficha técnica pública por sabor en la web oficial, con tabla nutricional y lista de ingredientes accesibles antes de comprar.
  • Marca con recorrido y volumen de compradores suficiente como para que los problemas de producto salgan a la luz rápido.

En contra

  • El porcentaje de proteína varía entre sabores, y eso obliga a comprobar la tabla nutricional de cada uno en lugar de fiarte del nombre del producto.
  • Es un concentrado, así que conserva lactosa: no es el formato indicado si tienes intolerancia diagnosticada.
  • Política de descuentos permanentes que hace difícil saber cuál es el precio de referencia real y obliga a comparar por coste final.
  • Venta casi exclusivamente online: no puedes verlo en tienda ni resolver una incidencia en mostrador.
  • Los sabores de postre sacrifican porcentaje de proteína por fórmula y resultan muy dulces para bastante gente.

Para quién encaja y para quién no

Te puede encajar si...

  • Toleras bien los lácteos y buscas el menor coste por gramo de proteína.
  • Ya has ordenado tu alimentación y te falta completar una o dos tomas al día por horarios o apetito.
  • Empiezas a entrenar fuerza y quieres una opción sencilla sin gastar de más mientras averiguas si la vas a usar.
  • Cocinas con proteína en polvo (tortitas, avena, yogur) y te interesa la variedad de sabores.

Busca otra cosa si...

  • Tienes intolerancia a la lactosa diagnosticada: mira un aislado o una proteína vegetal.
  • Eres vegana o alérgica a la proteína de leche de vaca.
  • Compites bajo control antidopaje y necesitas certeza sobre el lote: verifica el lote concreto en el registro del programa antes de consumirlo.
  • Prefieres comprar en tienda física y poder gestionar cambios en mostrador.
  • Ya cubres la proteína con la comida: en ese caso el bote es un gasto sin función.

Tus derechos al comprarla online

Al ser una compra a distancia, se aplica el Real Decreto Legislativo 1/2007, y conviene tenerlo claro porque en el mundo de los suplementos circulan mensajes equivocados.

  • 14 días naturales de desistimiento sin necesidad de justificar el motivo (artículos 102 a 108). El plazo cuenta desde que recibes el paquete.
  • La excepción de los productos precintados del artículo 103.e exige que se cumplan las dos condiciones: que el envase esté precintado por razones de higiene o salud y que lo hayas desprecintado tras la entrega. Un bote sin abrir se devuelve. La frase «los productos de alimentación no admiten devolución», a secas, no es correcta.
  • Garantía legal de conformidad de tres años desde la entrada en vigor del RDL 7/2021, para compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022. En un alimento, lo relevante en la práctica es la fecha de consumo preferente y el estado del producto al recibirlo.
  • Producto en mal estado o distinto al pedido: fotografía el envase y el número de lote antes de reclamar, y hazlo por un canal que deje constancia escrita.

Cómo hemos hecho esta guía

Lo decimos abiertamente porque en este sector abunda lo contrario. No hemos realizado ensayos de laboratorio, catas ciegas ni pruebas de producto propias sobre esta referencia. No tenemos muestras cedidas por la marca ni relación comercial con ella. No publicamos puntuaciones sobre diez, ni valoraciones medias de usuarios, ni reseñas firmadas, porque no disponemos de un panel de personas que las haya emitido, y fabricar ese dato sería engañarte.

Lo que sí hemos hecho es explicar el marco: qué es el suero y cómo se obtiene, en qué se diferencian los tipos de proteína, cómo se lee una etiqueta, qué dice la normativa europea sobre lo que un complemento puede prometer y qué precauciones aplican a públicos concretos. Todo lo que en esta página aparece como cifra concreta es un rango general de referencia, señalado como tal, y no un dato medido por nosotras.

Los datos de composición, sabores, formatos, certificaciones y precio son responsabilidad del fabricante, cambian con cada reformulación y con cada campaña, y los debes consultar en su ficha oficial antes de comprar. Si detectas algo desactualizado o incorrecto en este texto, escríbenos desde la página de contacto y lo corregimos.

Nota sobre combinarla con creatina

Se pueden mezclar en el mismo vaso sin problema: no hay incompatibilidad y simplifica la rutina. Sobre la creatina, la única declaración autorizada en la Unión Europea dice que aumenta el rendimiento físico en series sucesivas de ejercicio breve y de alta intensidad, con una condición de uso de 3 g diarios. Nada más. Tienes el detalle en nuestra sección de creatina y en la guía de creatina con aminoácidos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la proteína de MyProtein?

Impact Whey Protein es un complemento alimenticio a base de proteína de suero de leche en polvo comercializado por MyProtein, marca británica del grupo THG. Es un concentrado de suero, es decir, la fracción proteica que queda tras coagular la leche, filtrada y secada. Los datos exactos de composición, sabores y formatos figuran en la ficha oficial del fabricante y cambian con las reformulaciones, así que conviene leer la etiqueta del bote que vas a comprar.

¿La proteína de suero adelgaza o quema grasa?

No. En la Unión Europea solo pueden atribuirse a las proteínas las declaraciones autorizadas por el Reglamento (UE) 432/2012, que se refieren a la contribución al aumento y al mantenimiento de la masa muscular y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales, siempre que el producto sea fuente de proteínas. Cualquier mensaje sobre adelgazar, quemar grasa, definir o tratar una enfermedad está prohibido y no lo encontrarás en esta página.

¿Puedo tomar proteína en polvo si estoy embarazada o dando el pecho?

No lo decidas por tu cuenta. Durante el embarazo y la lactancia las necesidades de proteína cambian y hay ingredientes de los saborizados, como algunos edulcorantes o aditivos, sobre los que conviene preguntar. Consulta con tu médico, matrona o dietista-nutricionista antes de tomar cualquier complemento alimenticio.

¿Es apta para intolerantes a la lactosa?

Un concentrado de suero conserva parte de la lactosa de la leche, así que no es la opción indicada si tienes intolerancia diagnosticada. Los aislados someten al suero a una filtración adicional que reduce mucho la lactosa, y las proteínas vegetales no llevan. Comprueba siempre el apartado de alérgenos de la etiqueta y consulta a tu profesional sanitario si tu intolerancia es severa.

¿Cuánta proteína necesito al día?

Como referencia general, las recomendaciones poblacionales de seguridad rondan los 0,8 gramos por kilo de peso y día en población adulta sana sedentaria, y las sociedades de nutrición deportiva manejan rangos superiores en personas que entrenan fuerza o resistencia. La cifra que te corresponde depende de tu peso, tu edad, tu actividad y tu estado de salud, y debe individualizarla un dietista-nutricionista o tu médico, especialmente si tienes patología renal o hepática.

¿Hace falta tomarla justo después de entrenar?

La llamada ventana anabólica es mucho más ancha de lo que se popularizó. Lo que más pesa es la cantidad total de proteína del día y su reparto razonable entre las comidas. Tomar el batido después de entrenar es cómodo, no obligatorio: si te encaja mejor en el desayuno o la merienda, funciona igual.

¿Puedo cubrir la proteína solo con comida?

En la mayoría de los casos sí. Un complemento alimenticio no sustituye una dieta variada y equilibrada. Huevos, lácteos, legumbres, pescado, carne, tofu o tempeh cubren las necesidades de mucha gente sin recurrir al polvo. El batido es una herramienta de conveniencia cuando cuesta llegar por horarios, apetito o viajes.

¿Qué diferencia hay entre concentrado, aislado e hidrolizado?

El concentrado es la forma menos procesada y conserva más grasa y lactosa. El aislado pasa por una filtración adicional que eleva el porcentaje de proteína y reduce lactosa y grasa. El hidrolizado añade una predigestión enzimática que rompe las proteínas en fragmentos más pequeños. El concentrado suele ser el más barato; el aislado interesa si te sienta mal la lactosa; el hidrolizado es un nicho con sabor amargo y precio alto.

¿Los edulcorantes de la proteína son un problema?

Los edulcorantes que llevan estos productos están autorizados en la Unión Europea y cada uno tiene una ingesta diaria admisible fijada por la EFSA. Si te sientan mal digestivamente, la versión sin aromatizar o una marca con menos aditivos son alternativas razonables. Si tienes fenilcetonuria, revisa la advertencia de fuente de fenilalanina en la etiqueta.

¿Qué significa que un lote tenga certificación antidopaje?

Existen programas independientes que analizan lotes de suplementos buscando sustancias prohibidas en el deporte y publican los lotes aprobados en su web. La certificación es por lote, no por marca: no des por hecho que un producto la tiene. Si compites bajo control antidopaje, verifica el número de lote concreto en el registro del programa antes de consumirlo.

¿Cómo se conserva la proteína en polvo?

En lugar fresco y seco, con el bote bien cerrado y lejos del vapor de la cocina. La humedad apelmaza el polvo y acorta su vida útil. Una vez abierto, conviene consumirlo dentro de un plazo razonable y respetar siempre la fecha de consumo preferente del envase. No lo guardes en la nevera: los cambios de temperatura generan condensación dentro del bote.

¿Puedo devolver un bote de proteína comprado online?

En venta a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin justificación (artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007). La excepción del artículo 103.e solo se aplica si concurren las dos condiciones: que el producto esté precintado por razones de higiene y que lo hayas desprecintado tras la entrega. Un bote sin abrir se devuelve, y la garantía legal de conformidad es de tres años desde el RDL 7/2021.

Conclusión

Impact Whey de MyProtein es lo que dice ser: un concentrado de suero de precio ajustado, con mucho catálogo de sabores y venta online. Ni es un producto milagro ni tiene por qué serlo. Si entrenas, si te cuesta llegar a tu proteína diaria con comida y toleras bien los lácteos, es una forma barata y cómoda de completar. Si tienes intolerancia, si eres vegana o si ya comes suficiente proteína, hay opciones mejores o directamente no lo necesitas.

La parte que sí depende de ti es la que más se descuida: mirar el porcentaje de proteína del sabor concreto, calcular el coste por gramo de proteína en lugar de fijarte en el descuento, y no dar por buena ninguna promesa que vaya más allá de lo que la normativa permite decir.

Y la que no depende de ti ni de nosotras: si estás embarazada o dando el pecho, si tienes patología renal o hepática, si tomas medicación crónica o si estás decidiendo por una persona menor de edad, esta guía no sustituye a nadie. Habla con tu médico o con un dietista-nutricionista antes de suplementarte. Puedes seguir comparando en nuestro apartado de proteína whey.

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