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Magnesio y Embarazo

Equipo SuplementosMujer2026-09-19

Respuesta rápida

El magnesio es un mineral con varias funciones reconocidas por la normativa europea (energía, sistema nervioso, función muscular). En el embarazo, la ingesta de referencia de la EFSA es de 300 mg al día, la misma que fuera del embarazo, y el límite superior para el magnesio que proviene de suplementos es de 250 mg al día. No existe una alegación de salud autorizada específica para el embarazo, así que la decisión de suplementar o no debe pasar por tu matrona o tu ginecólogo.

El magnesio es de los minerales que más preguntas genera durante el embarazo, en parte porque circula bastante información con estudios y porcentajes que no siempre se pueden comprobar. Esta guía se queda solo con lo que está verificado: qué es el magnesio, cuánto necesitas según los criterios oficiales europeos, qué formas de suplemento existen, con qué interactúa y, sobre todo, cuándo la decisión de tomarlo o no debe pasar por tu matrona o tu ginecólogo.

Qué es el magnesio y qué papel tiene en el embarazo

El magnesio es un mineral que el cuerpo no fabrica por sí mismo, así que depende por completo de la dieta y, si hace falta, de un suplemento. Es el cuarto mineral más abundante en el organismo y la mayor parte se almacena en los huesos, con el resto repartido entre los músculos, los tejidos blandos y una pequeña fracción en la sangre.

A nivel bioquímico, el magnesio actúa como cofactor de varios cientos de reacciones enzimáticas: interviene en la producción de energía celular, en la síntesis de proteínas, en la transmisión de impulsos nerviosos y en la contracción y relajación muscular. Durante el embarazo estas funciones no cambian, pero sí cambia el contexto: el volumen de sangre aumenta, el metabolismo se acelera y el cuerpo trabaja para sostener el crecimiento del feto, lo que hace que cualquier déficit nutricional previo se note antes.

Eso no significa que el embarazo dispare por sí mismo la necesidad de magnesio. Como se ve en el siguiente apartado, la ingesta de referencia no sube. Lo que conviene es prestarle a este mineral la misma atención que al resto de la alimentación: variada, suficiente y sin extremos.

Hay situaciones concretas en las que sí conviene prestar algo más de atención al magnesio, no porque el embarazo lo exija por sí mismo, sino porque se suman otros factores: un embarazo múltiple, una dieta muy restrictiva (por ejemplo, si se evitan varios grupos de alimentos a la vez), náuseas o vómitos que impiden comer con normalidad durante semanas, o una diabetes gestacional que ya está en seguimiento médico. En esos casos, quien lleva el embarazo puede valorar antes si conviene revisar la alimentación o considerar un suplemento, precisamente porque el margen para un déficit real es algo mayor.

Cuánto magnesio necesitas si estás embarazada

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) fija la ingesta adecuada de magnesio en 300 mg al día para mujeres adultas, y no establece un incremento específico para el embarazo ni para la lactancia. Esto contrasta con otros nutrientes —como el hierro, el yodo o el ácido fólico—, cuya necesidad sí aumenta de forma notable durante la gestación; el magnesio, según los criterios actuales de la EFSA, no está en ese grupo.

Aparte de la ingesta de referencia, la EFSA establece un límite superior tolerable para el magnesio que procede específicamente de suplementos y alimentos enriquecidos: 250 mg al día en adultos. Este límite no incluye el magnesio que obtienes de forma natural a través de la dieta —frutos secos, legumbres, verdura—, porque el intestino regula mejor la absorción de ese magnesio "de alimento" y el riesgo de efectos adversos, sobre todo diarrea, es menor que con dosis concentradas de suplemento.

EtapaIngesta adecuada (EFSA)Límite superior solo suplementos
Mujer adulta (sin embarazo)300 mg/día250 mg/día
Embarazo300 mg/día (sin incremento)250 mg/día
Lactancia300 mg/día (sin incremento)250 mg/día
Hombre adulto (referencia)350 mg/día250 mg/día

En la práctica, esto quiere decir que si tu dieta ya te aporta magnesio suficiente, un suplemento adicional puede no aportar ningún beneficio extra y sí acercarte más al límite superior sin necesidad real. La forma de saberlo con criterio no es contar miligramos por tu cuenta, sino comentar con tu matrona si, por tus hábitos alimentarios o por síntomas concretos, tiene sentido valorar un suplemento y con qué dosis.

El magnesio no es un tratamiento: es un nutriente. Su papel es cubrir una necesidad diaria, no corregir un problema médico por sí solo.

Beneficios respaldados por la normativa europea

En la Unión Europea, los complementos alimenticios solo pueden anunciar los beneficios que aparecen en la lista de alegaciones de salud autorizadas por el Reglamento (UE) 432/2012, que desarrolla el Reglamento (CE) 1924/2006. Para el magnesio, las alegaciones autorizadas son estas:

  • Contribuye al funcionamiento normal del metabolismo energético.
  • Contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso.
  • Contribuye a la función muscular normal.
  • Contribuye a la función psicológica normal.
  • Contribuye a la reducción del cansancio y la fatiga.
  • Contribuye a la síntesis proteica normal.
  • Contribuye al mantenimiento de huesos normales.
  • Contribuye al mantenimiento de dientes normales.
  • Contribuye al equilibrio electrolítico normal.
  • Tiene una función en el proceso de división celular.

Fíjate en el matiz: ninguna de estas alegaciones menciona el embarazo de forma específica. Eso no quiere decir que el magnesio no tenga sentido en esta etapa —el organismo lo sigue necesitando exactamente igual—, sino que cualquier promesa que vincule el magnesio a un beneficio concreto del embarazo (menos calambres garantizados, mejor descanso asegurado, prevención de complicaciones) va más allá de lo que la normativa permite afirmar y más allá de lo que la evidencia disponible puede sostener con seguridad.

Para qué se usa el magnesio durante el embarazo

Fuera de las alegaciones autorizadas, hay varios motivos por los que el magnesio aparece con frecuencia en las conversaciones sobre embarazo. Conviene distinguir lo que es una costumbre extendida de lo que es una evidencia sólida.

Calambres nocturnos en las piernas

Es probablemente el motivo más citado para plantearse un suplemento de magnesio en el embarazo. La sensación de calambre en la pantorrilla, sobre todo por la noche y en el segundo y tercer trimestre, es muy frecuente. El magnesio se ha estudiado como posible ayuda, pero los resultados disponibles son mixtos y no permiten afirmar con rotundidad que el suplemento elimine o reduzca los calambres en todas las mujeres. Si te ocurre con frecuencia, es un síntoma que vale comentar con tu matrona, entre otras cosas porque hay causas alternativas —deshidratación, exceso de sodio, cansancio muscular— que también se pueden abordar.

Descanso y estado de ánimo

El magnesio interviene en la función del sistema nervioso y en la función psicológica normal —ambas son alegaciones autorizadas—, lo que explica que se asocie con frecuencia a un mejor descanso o a una sensación de calma. No existe, sin embargo, una alegación autorizada que diga literalmente que mejora el sueño o que reduce la ansiedad, y en el embarazo el insomnio o los cambios de ánimo pueden tener otras causas —hormonales, posturales, de ansiedad real ante el proceso— que un suplemento no resuelve por sí solo.

Estreñimiento

Algunas formas de magnesio —en particular el citrato y el óxido— tienen un efecto laxante osmótico conocido: atraen agua hacia el intestino y facilitan el tránsito. El estreñimiento es habitual en el embarazo por el efecto de la progesterona sobre la motilidad intestinal y por la presión del útero, así que no es casual que algunas mujeres recurran al magnesio con ese objetivo. Si es tu caso, dilo con claridad cuando consultes: la forma de magnesio que conviene para el estreñimiento no es necesariamente la misma que conviene para otro objetivo.

Preeclampsia: una distinción importante

Aquí hay una confusión frecuente que conviene aclarar bien. El sulfato de magnesio se utiliza en medicina como tratamiento de la preeclampsia grave y de la eclampsia, pero se administra por vía intravenosa, en un entorno hospitalario y bajo supervisión médica directa, con una finalidad y una dosis completamente distintas a las de un suplemento oral de venta libre. Tomar un suplemento de magnesio en casa no previene ni trata la preeclampsia, y no debe interpretarse como tal. Si presentas síntomas como hinchazón repentina de manos o cara, dolor de cabeza intenso que no mejora, alteraciones de la visión o dolor en la parte alta del abdomen, el paso a dar es contactar con tu matrona o acudir a urgencias, no ajustar un suplemento.

Ante cualquier síntoma que te preocupe durante el embarazo, la consulta con tu matrona o tu ginecólogo va siempre antes que cualquier suplemento.

Alimentos ricos en magnesio

Antes de pensar en un suplemento, tiene sentido mirar la dieta. Estos son algunos alimentos con un contenido de magnesio relativamente alto, con cifras aproximadas por cada 100 gramos —los valores exactos varían según la variedad, el origen y el procesado, así que tómalos como referencia orientativa, no como un dato de laboratorio exacto—:

AlimentoMagnesio aprox. (100 g)
Semillas de calabaza~260-530 mg
Almendras~250-270 mg
Anacardos~250-290 mg
Chocolate negro (70-85 % cacao)~150-230 mg
Alubias negras (cocidas)~60-70 mg
Espinacas (cocidas)~80-90 mg
Quinoa (cocida)~60-65 mg
Aguacate~25-30 mg
Plátano~25-30 mg
Pan integral~40-45 mg

Una combinación habitual —un puñado de frutos secos, legumbres un par de veces por semana, verdura de hoja verde y cereales integrales en lugar de refinados— suele acercarse bastante a los 300 mg diarios sin necesidad de suplementar nada. El agua mineral también puede aportar magnesio, aunque en cantidad muy variable según la marca: si tienes curiosidad, la etiqueta indica el contenido por litro.

Magnesio frente a otros nutrientes clave del embarazo

Una duda habitual es por qué el embarazo se asocia tanto al hierro, al ácido fólico o al yodo, y en cambio el magnesio apenas aparece en los análisis de rutina. La respuesta está en cómo cambia —o no cambia— la necesidad de cada nutriente cuando hay gestación:

Nutriente¿Aumenta la necesidad en el embarazo?Motivo
Ácido fólicoSí, de forma notablePapel directo en el desarrollo del tubo neural del feto, sobre todo en las primeras semanas
HierroSí, de forma notableAumento del volumen de sangre y formación de nuevos glóbulos rojos
YodoSíLa función tiroidea materna sostiene también el desarrollo del feto
CalcioNo, según la EFSAEl cuerpo mejora la eficiencia de absorción intestinal durante la gestación
MagnesioNo, según la EFSALa ingesta de referencia se mantiene igual que fuera del embarazo

Esto explica por qué tu matrona puede insistir mucho en el hierro o el ácido fólico y, en cambio, no plantear el magnesio como una prioridad salvo que aparezcan síntomas concretos o tu dieta sea claramente insuficiente. No es un descuido: es que la evidencia disponible no justifica tratarlo igual que a los nutrientes cuya necesidad sí crece con el embarazo.

Tipos de magnesio en suplementos: cuál elegir

No todos los compuestos de magnesio se comportan igual. La sal a la que va unido el magnesio determina cuánto se absorbe y qué tolerancia digestiva tiene:

FormaAbsorciónTolerancia digestivaUso habitual
Citrato de magnesioBuenaPuede tener efecto laxante en dosis altasUso general, útil si hay estreñimiento
Bisglicinato / glicinatoBuenaSuele ser el más suave para el estómagoUso general, cuando otras formas sientan mal
Óxido de magnesioBajaEfecto laxante marcadoMás económico, menos indicado si el objetivo no es el tránsito
Lactato de magnesioBuenaGeneralmente bien toleradoUso general
Cloruro de magnesioMedia-buenaSabor intenso, puede irritar en dosis altasUso oral o en preparados tópicos
Sulfato de magnesio (sales de Epsom)Baja por vía oralPensado para uso tópico, no para dosificar por vía oralBaños relajantes; el uso médico intravenoso es un tratamiento hospitalario aparte

Ninguna de estas formas es la mejor de manera universal: depende de qué buscas —tránsito intestinal, tolerancia digestiva, coste— y de qué te tolera mejor tu cuerpo. Si un suplemento te sienta mal —molestias digestivas, diarrea—, cambiar de forma suele resolver el problema antes que abandonar el magnesio por completo, pero esa decisión, como todas las relacionadas con suplementación en el embarazo, conviene comentarla con tu matrona o tu farmacéutica.

Cómo y cuándo tomarlo

Si tu matrona o tu ginecólogo confirman que tiene sentido un suplemento, algunas pautas prácticas y generales pueden ayudarte a sacarle más partido:

  1. Tómalo con comida si notas molestias de estómago; el efecto no depende de tomarlo en ayunas.
  2. Muchas mujeres lo toman por la noche, buscando el efecto sobre la función del sistema nervioso antes de dormir, aunque no hay una alegación autorizada que garantice un efecto sobre el sueño en sí.
  3. Si también tomas suplementos de calcio o de hierro, sepáralos del magnesio unas horas: compiten por los mismos transportadores de absorción en el intestino.
  4. No superes los 250 mg diarios procedentes de suplementos sin que tu profesional sanitario lo valore expresamente.
  5. Si notas diarrea o molestias digestivas persistentes, no aumentes la dosis pensando en compensar: es más probable que el cuerpo esté señalando que la forma o la cantidad no te conviene.
  6. Guarda el bote bien cerrado, lejos de la humedad y fuera del alcance de otros niños de la casa: una dosis pensada para una persona adulta puede ser excesiva para un niño pequeño.
  7. Revisa la etiqueta antes de comprar: algunos comprimidos combinan magnesio con otras vitaminas o minerales, y esa combinación cuenta también para el cómputo total del día, no solo el magnesio en solitario.

Y una idea de fondo que conviene no perder de vista en ningún punto de esta guía: no existe una pauta única válida para todas las embarazadas. Tu peso, tu dieta habitual, si tomas otra medicación y en qué trimestre estás cambian la respuesta correcta, y esa respuesta la construye mejor quien conoce tu historial completo que cualquier guía general, por bien documentada que esté.

Interacciones, contraindicaciones y señales de alerta

El magnesio es, en general, un mineral con un perfil de seguridad favorable, pero eso no significa que sea neutro para todo el mundo ni compatible con cualquier medicación:

  • Antibióticos del grupo de las tetraciclinas y las quinolonas: el magnesio puede reducir su absorción si se toman juntos. La pauta habitual es separar las tomas al menos dos o tres horas.
  • Bifosfonatos: misma lógica, el magnesio interfiere con su absorción si se toman a la vez.
  • Calcio y hierro: compiten con el magnesio por la absorción intestinal si se toman en la misma toma; espaciarlos ayuda a que cada mineral se absorba mejor.
  • Insuficiencia renal: los riñones son los que eliminan el exceso de magnesio, así que cualquier problema renal, diagnosticado o sospechado, es motivo para que sea tu ginecólogo o tu matrona quien decida si un suplemento es adecuado y a qué dosis.
  • Dosis altas: el signo más habitual de exceso es la diarrea; en casos de sobredosis relevante —mucho más allá de lo que aporta un suplemento estándar— puede aparecer debilidad muscular o alteraciones del ritmo cardíaco, casi siempre asociadas a un fallo renal de base.

Señales que justifican una consulta, no una decisión por tu cuenta: calambres muy frecuentes o intensos, cansancio que no mejora con el descanso, palpitaciones, o cualquier síntoma que te preocupe y no tengas claro si es propio del embarazo o no.

Señales de un posible déficit de magnesio

Un déficit real de magnesio no es lo más frecuente en personas que comen de forma variada, pero puede darse, sobre todo si hay vómitos persistentes, diarrea prolongada, diabetes mal controlada o una dieta muy restrictiva. Ninguna de las siguientes señales es exclusiva del magnesio —se solapan con las molestias normales del embarazo—, así que sirven como motivo para consultar, no para autodiagnosticarte:

  • Calambres musculares frecuentes, especialmente en las piernas.
  • Cansancio que no mejora aunque duermas y descanses lo suficiente.
  • Pérdida de apetito o náuseas que se mantienen más allá de lo habitual del primer trimestre.
  • Temblores leves o sensación de debilidad muscular.
  • Palpitaciones o percepción de ritmo cardíaco irregular.

Si reconoces varias de estas señales a la vez, lo adecuado es comentarlo en la consulta: tu matrona puede valorar si hace falta un análisis y si un ajuste de dieta o un suplemento tienen sentido en tu caso concreto. Autodiagnosticarte un déficit y empezar a tomar dosis altas por tu cuenta no es la vía recomendable, entre otras cosas porque varios de estos síntomas también pueden deberse a otras causas —anemia, problemas de tiroides, ansiedad— que requieren un enfoque distinto.

Cuándo hablar con tu matrona o tu ginecólogo

Antes de empezar cualquier suplemento de magnesio —o de dejar de tomarlo, si ya lo tomabas antes del embarazo—, lo razonable es comentarlo en tu próxima cita o antes si el motivo lo justifica. Es especialmente importante si:

  • Tienes o has tenido problemas renales.
  • Tomas otra medicación de forma habitual, incluidos otros suplementos.
  • Es un embarazo múltiple.
  • Ya te han diagnosticado alguna complicación del embarazo, incluida la preeclampsia.
  • Notas síntomas de alarma: hinchazón repentina, dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o dolor abdominal alto. En estos casos, no esperes a la próxima cita programada.

Fuera de esas situaciones, el magnesio suele ser uno de los suplementos con menos margen de conflicto durante el embarazo, precisamente porque la ingesta de referencia no cambia respecto a fuera de la gestación. Pero que sea poco conflictivo no significa que no haya que consultar: la dosis y la forma más adecuadas siempre las debe confirmar quien lleva tu seguimiento.

Si ya comes con variedad —frutos secos, legumbres, verdura de hoja verde y cereales integrales—, es posible que no necesites ningún suplemento adicional.

Mitos frecuentes sobre el magnesio y el embarazo

Alrededor del magnesio circulan varias ideas que conviene aclarar, porque mezclan datos reales con conclusiones que no se sostienen:

«El magnesio previene el parto prematuro»

No hay una alegación de salud autorizada que respalde esta idea, y no es lo mismo que el uso hospitalario del sulfato de magnesio en situaciones muy concretas de riesgo de parto prematuro extremo, que decide y administra el personal sanitario en un hospital. Un suplemento oral de venta libre no cumple esa función.

«Es un mineral natural, así que no tiene límite»

El origen natural no cambia la fisiología: por encima de cierta cantidad, el magnesio de un suplemento provoca diarrea y, en dosis mucho más altas, otros efectos adversos. El límite de 250 mg al día para el magnesio de suplementos existe precisamente porque hay un margen de seguridad que respetar.

«Todos los suplementos de magnesio son iguales»

Como se ha visto antes, la forma química —citrato, óxido, bisglicinato, lactato— cambia tanto la absorción como la tolerancia digestiva. Elegir uno al azar puede significar pagar por un producto que se absorbe peor o que sienta mal sin necesidad.

«Si tengo calambres, seguro que es falta de magnesio»

Los calambres del embarazo tienen varias causas posibles —deshidratación, cansancio muscular, exceso o defecto de otros minerales, cambios circulatorios—, y el magnesio es solo una de las hipótesis que se han estudiado, con resultados que no son concluyentes. Atribuir el síntoma directamente a un déficit sin más comprobación es ir más rápido de lo que permite la evidencia.

«Cuanto más tome, antes se me pasan los síntomas»

Aumentar la dosis por encima de lo indicado no acelera ningún efecto beneficioso y sí aumenta la probabilidad de molestias digestivas. Si un síntoma no mejora con la dosis pautada, la respuesta correcta es consultar, no subir la cantidad por iniciativa propia.

Aviso medico: Esta informacion es orientativa. No sustituye el consejo de un medico, ginecologa o nutricionista. Consulta antes de iniciar cualquier suplementacion, especialmente si tienes condiciones medicas o tomas medicacion.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro tomar magnesio durante el embarazo?

Sí, dentro de las cantidades de referencia: la EFSA no incrementa la ingesta adecuada de magnesio en el embarazo respecto a fuera de él (300 mg al día) y fija en 250 mg al día el límite superior para el magnesio que proviene de suplementos. Antes de empezar, consulta con tu matrona o ginecólogo, sobre todo si tomas otra medicación.

¿Qué dosis de magnesio se recomienda en el embarazo?

No hay un incremento específico por estar embarazada: la ingesta de referencia sigue siendo de 300 mg al día en mujeres adultas, sumando dieta y suplemento si lo hay. El límite superior para el magnesio de suplementos es 250 mg al día; superarlo solo debería hacerse bajo indicación profesional.

¿El magnesio ayuda con los calambres en las piernas durante el embarazo?

Es uno de los usos más habituales, aunque la evidencia sobre su eficacia real en el embarazo sigue siendo limitada y no concluyente. Si tienes calambres frecuentes, coméntalo con tu matrona antes de suplementar por tu cuenta.

¿Qué tipo de magnesio es mejor en el embarazo, citrato o glicinato?

No hay un tipo mejor de forma universal: el citrato tiene buena absorción y un efecto laxante suave que puede ayudar si hay estreñimiento; el bisglicinato suele tolerarse mejor a nivel digestivo si el citrato sienta mal. La elección depende de tu tolerancia y de lo que te indique tu profesional sanitario.

¿El magnesio sirve para dormir mejor en el embarazo?

El magnesio tiene una alegación de salud autorizada relacionada con el funcionamiento normal del sistema nervioso, pero no existe una alegación autorizada específica sobre el sueño en el embarazo. Si el insomnio es persistente, es un motivo de consulta con tu matrona, no solo un tema de suplementación.

¿Puedo tomar magnesio si tengo preeclampsia?

El sulfato de magnesio que se usa para la preeclampsia y la eclampsia es un tratamiento hospitalario administrado por vía intravenosa por personal médico, y no tiene relación con los suplementos orales de magnesio que se compran sin receta. Ante cualquier síntoma de preeclampsia (hinchazón repentina, dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, dolor en la parte alta del abdomen), acude a tu matrona o a urgencias: no es una situación que se maneje con un suplemento de venta libre.

¿El magnesio puede provocar diarrea en el embarazo?

Sí, especialmente el citrato y el óxido de magnesio en dosis altas, porque atraen agua al intestino. Si te ocurre, reduce la dosis o cambia de forma (el bisglicinato suele ser más suave) y comunícalo a tu matrona.

¿Con qué no debo tomar magnesio?

Con antibióticos del grupo de las tetraciclinas o las quinolonas, y con bifosfonatos, porque el magnesio puede reducir su absorción; se recomienda separar la toma dos o tres horas. Consulta también antes de combinarlo con suplementos de calcio o hierro en la misma toma, ya que compiten por la absorción.

¿Qué alimentos tienen más magnesio para el embarazo?

Frutos secos (almendras, anacardos), semillas de calabaza, legumbres, verduras de hoja verde, cereales integrales y chocolate negro con alto porcentaje de cacao están entre las fuentes más ricas en magnesio. Una dieta variada suele cubrir buena parte de la necesidad diaria.

¿Cuándo debo consultar a mi matrona antes de tomar magnesio?

Siempre, idealmente antes de empezar. Es especialmente importante si tienes problemas renales, tomas otra medicación, esperas más de un bebé o ya te han diagnosticado alguna complicación del embarazo.

¿El magnesio interfiere con las contracciones o el inicio del parto?

No hay una alegación de salud autorizada que respalde un efecto del magnesio oral sobre las contracciones o el inicio del parto. Cualquier decisión relacionada con el manejo de contracciones o una amenaza de parto prematuro corresponde a tu ginecólogo o tu matrona, no a un suplemento de venta libre.

¿Necesito receta para comprar magnesio?

No, la mayoría de suplementos de magnesio se venden sin receta en España, pero eso no significa que no requieran criterio profesional: comenta con tu matrona o tu farmacéutica cuál es la dosis y la forma más adecuada para tu caso.

En resumen

El magnesio en el embarazo no necesita dramatismo ni promesas grandes: es un mineral con funciones bien documentadas y reconocidas por la normativa europea, con una necesidad diaria que no cambia respecto a fuera de la gestación y con un margen de seguridad claro —300 mg de ingesta de referencia, 250 mg como tope si viene de suplemento—. La parte que sí depende de ti es la básica: comer con variedad, fijarte en si aparecen síntomas concretos como calambres o estreñimiento, y llevar cualquier duda sobre suplementación a tu matrona o tu ginecólogo antes de decidir por tu cuenta.

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Aviso sanitario: el contenido de esta página es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable. Ante cualquier problema de salud, consulta a tu médico o farmacéutico.