La potencia justa para una cama individual
60 W sobre 1,35 m² es una densidad de calor contenida: templa el colchón sin convertir la cama en un horno y sin engordar la factura.
No tenemos reseñas verificadas de esta referencia, así que no mostramos ninguna nota. Te contamos por qué.
Ya no vendemos este producto directamente. Esta ficha se mantiene como información.
90 segundos: colchón, calientacamas, sábana bajera y a dormir.
El video se cargara tras tu primer scroll para no afectar al rendimiento.
Diferencias de servicio, no de producto. Las cifras de precio salen de la ficha, no de una comparación de mercado.
| SuplementosMujer | Marca low-cost | Marca premium | |
|---|---|---|---|
| Origen | Asia | Europa | |
| Envío | 10-30 días | 5-7 días | |
| Devoluciones | Sí, sencillas | Complicadas | Sí |
| Soporte ES | Solo email |
Comparativa cualitativa de condiciones de venta, no de modelos concretos de la competencia. No hemos medido plazos de terceros.
Ni pruebas de laboratorio ni rankings inventados: cuatro razones de catálogo, comprobables en la propia ficha.
60 W sobre 1,35 m² es una densidad de calor contenida: templa el colchón sin convertir la cama en un horno y sin engordar la factura.
Atención por WhatsApp con personas que conocen el producto. Si tienes dudas o algo no llega, escríbenos y respondemos en una hora.
Sin promesas de salud y sin pruebas propias: información de catálogo y normativa.
Colchón, protector si lo usas, calientacamas bien extendido y sábana bajera bien tensa encima. Sin pliegues ni arrugas.
Enciéndelo 20-30 minutos antes de acostarte y apágalo al meterte en la cama. Menos consumo, menos desgaste y mejor descanso.
Hasta hoy esta página mostraba una nota media de 4,7 sobre 5 apoyada en 184 reseñas verificadas, y tres opiniones firmadas con nombre y ciudad. Nada de eso existía. Era texto generado en lote, replicado en muchas fichas del catálogo, y lo hemos retirado.
No tenemos reseñas propias de esta referencia. Tampoco hemos hecho ensayos de laboratorio, ni pruebas de durabilidad, ni mediciones de consumo con un vatímetro. Las cifras de consumo que verás más abajo son aritmética sobre la potencia declarada por el fabricante, y así lo decimos cada vez que aparecen.
Lo que sí podemos ofrecerte es la información verificable: medidas, potencia, cómo se instala, qué normativa de seguridad le aplica, cómo se lava, qué garantía tienes y dónde se recicla. Cuando haya opiniones reales de clientes, aparecerán aquí con su origen identificado.
Si ya lo has comprado y quieres contarnos cómo te ha ido, escríbenos por WhatsApp o desde la página de contacto.
Antes de expedir comprobamos que la referencia coincide con la del pedido, que el embalaje llega íntegro y que la caja incluye el manual y el mando. Lo que no podemos hacer es certificar el aparato: eso corresponde al fabricante, y se acredita con el marcado CE y la declaración de conformidad. Revisa la etiqueta al abrirlo.
Un aparato eléctrico sin marcado CE ni manual en castellano no debería entrar en tu cama
Si tu cama no es de 90 cm, o si sois dos y cada uno quiere su temperatura, mira estos.
Misma marca y misma potencia por zona, pero con 130 cm de ancho y dos mandos independientes. El formato para una cama de matrimonio de 135 cm cuando cada uno quiere su temperatura.
Ver ficha160 cm de ancho: el más grande de los cuatro, pensado para colchones de 150 o 160 cm. También con dos zonas de 60 W.
Ver fichaMismos 60 W y mismo largo, 10 cm más estrecho. La opción lógica si tu colchón mide 80 cm en vez de 90.
Ver fichaLo que más nos preguntan sobre este calientacamas. Si tu duda no está aquí, escríbenos.
Respuesta directa: el calientacamas UFESA de 60 W y 150 x 90 cm es una manta eléctrica de las que se colocan debajo de la sábana bajera, con formato individual. Su medida cubre el ancho completo de un colchón de 90 cm y unos 150 cm de largo, es decir, del hombro a los pies en una cama de 190 o 200 cm, dejando fuera la zona de la almohada. A plena potencia gasta 0,06 kWh por hora de funcionamiento: si tu tarifa está en 0,15 €/kWh, eso son nueve milésimas de euro cada hora. Su función es templar el colchón antes de que te acuestes; no es un sistema de calefacción ni un producto sanitario, y esta página no le atribuye ningún efecto sobre la salud.
Ese último matiz importa más de lo que parece. Un calientacamas se vende muchas veces con un discurso que se acerca peligrosamente al terreno médico. Aquí no vas a encontrar nada de eso. Lo que sí vas a encontrar es lo que de verdad decide una compra de este tipo: cuánto consume, si la medida encaja en tu cama, qué normativa de seguridad le aplica, cómo se lava sin cargártelo, cuánto dura y qué puedes reclamar si falla.
Vamos por partes, y con una advertencia previa de honestidad: la ficha de proveedor de esta referencia identifica el producto por marca (UFESA), potencia (60 W) y medidas (150 x 90 cm), y poco más. Todo lo que no esté en esa terna —número de niveles de temperatura, presencia de temporizador, composición exacta del tejido, si el mando es desenchufable— lo tienes que confirmar en la etiqueta y el manual que vienen en la caja. No lo vamos a rellenar con suposiciones.
Regla de la casa: si un dato no está en la documentación del fabricante, no aparece en esta ficha. Preferimos una página con huecos declarados a una página completa y falsa.
El vocabulario comercial mezcla los tres términos y eso genera compras equivocadas. Un calientacamas (o manta eléctrica bajera) se extiende sobre el colchón y se cubre con la sábana bajera; calienta por contacto, desde abajo, y trabaja contra la masa del colchón. Una manta eléctrica de las de arriba se pone sobre ti, como una manta normal, y se usa sobre todo en el sofá. Una almohadilla es un rectángulo pequeño para una zona concreta.
Este producto es del primer tipo. Eso condiciona todo lo demás: se instala una vez al principio de la temporada y se olvida, se nota más en el precalentamiento que durante el sueño, y tiene que aguantar tu peso encima noche tras noche, cosa que ni la manta de sofá ni la almohadilla necesitan.
Encaja si duermes en una cama de 90 cm de ancho, que en España es la medida estándar de la individual, o si quieres calor solo en un lado de una cama de matrimonio. Este segundo uso es habitual y perfectamente válido: colocas la pieza de 150 x 90 sobre tu mitad de un colchón de 150 o 160 cm y dejas la otra mitad sin nada. La contrapartida es que un calientacamas bajero suelto sobre media cama tiende a moverse más, así que la sábana bajera tiene que quedar bien tensa.
No encaja si buscas cubrir una cama de matrimonio entera o si quieres dos zonas con mando independiente para dos personas. Para eso están los formatos dobles, y más abajo tienes la tabla que los compara con este.
Aquí no hay margen de interpretación, es aritmética. Un aparato de 60 W que funciona una hora seguida a plena potencia consume 60 vatios-hora, o sea 0,06 kWh. Multiplica por lo que te cueste el kilovatio-hora y ya tienes el coste. La tabla siguiente resuelve la cuenta para varios precios de tarifa; usa la columna que se parezca a tu factura, no la que te convenga.
| Precio del kWh | 1 hora de uso | 30 min/día durante 120 días | 1 hora/día durante 120 días | 8 h/noche a plena potencia, 120 noches |
|---|---|---|---|---|
| 0,10 €/kWh | 0,006 € | 0,36 € | 0,72 € | 5,76 € |
| 0,15 €/kWh | 0,009 € | 0,54 € | 1,08 € | 8,64 € |
| 0,20 €/kWh | 0,012 € | 0,72 € | 1,44 € | 11,52 € |
| 0,25 €/kWh | 0,015 € | 0,90 € | 1,80 € | 14,40 € |
| 0,30 €/kWh | 0,018 € | 1,08 € | 2,16 € | 17,28 € |
Cálculo propio a partir de la potencia declarada (60 W). No incluye impuestos ni término fijo de potencia contratada, que no cambian por enchufar esto. Los precios de kWh de la tabla son hipótesis de trabajo para que hagas tu cuenta, no una medición del mercado eléctrico.
Ese escenario de ocho horas a plena potencia es el techo teórico y es poco realista por dos motivos. El primero es que estos aparatos llevan termostato: una vez alcanzada la temperatura de consigna, la resistencia se corta y vuelve a entrar de forma intermitente, así que el consumo medio de una noche entera queda bastante por debajo del máximo. El segundo es que el uso sensato de un calientacamas no es dejarlo toda la noche, sino encenderlo veinte o treinta minutos antes de acostarte y apagarlo al meterte en la cama. La inercia térmica del colchón y de las sábanas hace el resto.
Con ese patrón de uso —media hora al día durante los cuatro meses fríos— estás en el rango de menos de un euro por temporada en muchas tarifas. Es una cifra tan baja que el consumo deja de ser un criterio de compra y pasan a mandar la durabilidad y la seguridad.
Sin inventar cifras de otros aparatos: 60 W es, en orden de magnitud, lo que consume una bombilla incandescente antigua o un router doméstico un poco generoso. Un radiador eléctrico de convección de los que se usan para templar un dormitorio se mueve en el rango de los 1.000 a 2.000 W, entre dieciséis y treinta y tres veces más. La ventaja del calientacamas no está en calentar mejor, está en calentar mucho menos volumen: un metro y medio de colchón en vez de veinte metros cuadrados de habitación.
La eficiencia de un calientacamas no viene de su tecnología, viene de su ambición: no pretende calentar la habitación, solo la superficie donde te vas a tumbar.
Las medidas de un calientacamas se leen mal con frecuencia. En esta referencia, 90 cm es el ancho y 150 cm el largo. El ancho está pensado para calzar justo en un colchón individual de 90 cm. El largo, 150 cm, es deliberadamente menor que la longitud del colchón (190 o 200 cm), porque la zona de la cabeza no se calienta.
Traducido a la práctica: sobre un colchón de 90 x 190 cm te quedan unos 40 cm sin cubrir. Lo normal es colocar el calientacamas alineado con el pie de la cama o dos palmos por debajo del cabecero, de modo que la franja fría coincida con la almohada. Si mides 1,80 m o más y lo pones demasiado alto, te quedarán los pies fuera; y los pies son justo la parte que más agradece el calor.
En la tienda conviven cuatro calientacamas con potencias y medidas distintas. Esta tabla los pone uno al lado del otro para que no compres el que no es. Las superficies y la densidad de potencia están calculadas por nosotros a partir de las medidas y vatios que declara cada ficha; son cifras derivadas, no medidas de laboratorio.
| Referencia | Formato | Medidas | Potencia | Superficie aprox. | W por m² (calculado) | Cama tipo |
|---|---|---|---|---|---|---|
| UFESA 60 W (esta página) | Individual, una zona | 150 x 90 cm | 60 W | 1,35 m² | ≈ 44 W/m² | Colchón de 90 cm, o media cama de matrimonio |
| Krewarm InnovaGoods 60 W | Individual, una zona | 80 x 150 cm | 60 W | 1,20 m² | ≈ 50 W/m² | Colchón de 80-90 cm |
| UFESA doble 2 x 60 W | Doble, dos zonas | 150 x 130 cm | 120 W (60 + 60) | 1,95 m² | ≈ 62 W/m² | Colchón de 135 cm |
| Blewarm InnovaGoods 60+60 W | Doble, dos zonas | 140 x 160 cm | 120 W (60 + 60) | 2,24 m² | ≈ 54 W/m² | Colchón de 150-160 cm |
Es una orientación sobre el ritmo de calentamiento, no sobre la temperatura final: la temperatura la fija el termostato, no la densidad de potencia. Una densidad más baja, como los 44 W/m² de esta referencia, significa que la superficie tarda algo más en templarse pero reparte el calor de forma más suave. Una densidad más alta sube antes. Con veinte o treinta minutos de precalentado, la diferencia entre estos cuatro modelos es de poca monta.
La decisión de compra real es otra y es binaria: individual o doble. Si duermes solo o quieres calor únicamente en tu lado, esta pieza de 150 x 90 cm es la que corresponde. Si sois dos y cada uno tiene una idea distinta de lo que es una cama caliente, necesitas un doble con dos mandos, porque compartir un solo mando acaba mal.
Un calientacamas más ancho que el colchón no se queda plano: los bordes suben por los laterales o se arrugan bajo la bajera. Las arrugas son un problema de verdad en este producto, porque el cable calefactor no está diseñado para trabajar plegado sobre sí mismo. Si dudas entre dos medidas, la que corresponda al colchón exacto siempre es mejor que la que sobra.
Un calientacamas es un aparato eléctrico que funciona en contacto con la persona y durante horas. Por eso la normativa europea lo trata con más rigor que a un flexo. El marco es la serie EN 60335: la parte general EN 60335-1, de seguridad de aparatos electrodomésticos, y la parte particular EN 60335-2-17, que cubre mantas, cojines, colchonetas y demás aparatos flexibles de calefacción. A eso se suma el marcado CE, obligatorio para poner el producto en el mercado europeo, que en este tipo de aparatos responde a la Directiva de Baja Tensión 2014/35/UE y a la de compatibilidad electromagnética 2014/30/UE.
Lo que esas normas persiguen, en román paladino: que el aparato no supere una temperatura peligrosa aunque se quede encendido, que corte la corriente si se calienta más de lo previsto, que el cableado aguante los pliegues del uso doméstico y que el mando y las conexiones no se conviertan en un punto caliente.
Ninguna certificación protege de un uso incorrecto. Los manuales del sector coinciden en una lista de advertencias que conviene tomarse en serio, y que reproducimos porque son comunes a la categoría:
Si estás embarazada, tienes un dispositivo médico implantado, diabetes, cualquier condición que altere la percepción del calor, o dudas de si te conviene, consúltalo con tu médico o tu farmacéutico antes de usarlo. Esta página no da consejo sanitario ni sustituye al de un profesional.
El orden correcto de capas, de abajo arriba, es: colchón, protector o cubrecolchón si lo usas, calientacamas, sábana bajera, tú. El calientacamas nunca va encima de la bajera ni en contacto directo con la piel, y nunca debajo del colchón. Si tienes topper o sobrecolchón viscoelástico, el calientacamas va debajo del topper únicamente si el fabricante del topper no lo desaconseja; muchos viscoelásticos piden no aplicarles calor por debajo.
La mayoría de calientacamas bajeros traen gomas o cintas en las esquinas. Ténsalas en diagonal, no en paralelo, y remete después la bajera con firmeza. La prueba de que está bien puesto es sencilla: pasa la mano por encima de la bajera y no debes notar pliegues ni el relieve del mando. El cable de conexión tiene que salir por el lateral o por el pie de la cama, nunca quedar atrapado entre el somier y el colchón.
Enciéndelo entre veinte y treinta minutos antes de acostarte, con la cama hecha para que el calor no se escape. Al meterte, apágalo o bájalo al nivel mínimo si el modelo lo permite. Dormir sobre un calientacamas encendido toda la noche no está prohibido si el aparato está diseñado para ello —muchos lo están y lo indican en el manual—, pero acorta la vida útil, sube el consumo y a mucha gente le rompe el sueño, porque la temperatura corporal baja de forma natural durante la noche y una superficie caliente va en contra de esa bajada.
Si tu modelo incorpora apagado automático, compruébalo la primera noche: enciéndelo y mira si el mando se apaga solo pasadas una, dos o tres horas. Es información que conviene conocer antes de contar con ella.
Es habitual que un aparato de resistencia recién estrenado desprenda un ligero olor durante los primeros usos, procedente de los residuos de fabricación del tejido. Debe desaparecer en un par de sesiones. Si persiste, si huele a plástico quemado o si aparece cualquier zona notablemente más caliente que el resto, desconéctalo y no lo uses: eso ya no es normal y toca hablar con el servicio técnico.
Lo primero y lo más importante: desconecta siempre el mando y el cable antes de lavar, y no metas nunca en agua el mando ni el conector. A partir de ahí, manda la etiqueta. Muchos calientacamas actuales admiten lavadora en programa delicado a 30 o 40 °C con centrifugado corto; otros solo lavado a mano; y unos pocos no se lavan. Si tu etiqueta no lo dice con claridad, consulta el manual antes de arriesgarte, porque un lavado indebido en este producto no se arregla.
Detergente suave, nada de lejía ni blanqueadores. El suavizante tampoco aporta nada aquí y puede dejar residuo sobre el tejido técnico. Secado siempre extendido en horizontal, a la sombra y lejos de radiadores; nada de secadora, nada de plancha, nada de colgarlo con pinzas del borde, porque el peso del agua tira del cableado interno. Y la regla de oro: no se conecta hasta estar seco por completo, por dentro y por fuera. Si tienes dudas, un día más de espera no cuesta nada.
Guárdalo enrollado, no doblado, y sin nada pesado encima. Doblarlo siempre por la misma línea concentra la fatiga del cable en ese pliegue, que es donde acaban apareciendo los fallos. Una bolsa de tela transpirable en un armario seco es suficiente; evita sótanos y trasteros húmedos, porque la humedad es el enemigo silencioso de cualquier aparato eléctrico guardado medio año.
Cada otoño, antes de ponerlo en la cama, dedícale tres minutos: extiéndelo del todo, mira el cable en toda su longitud, revisa el conector, palpa el tejido buscando bultos o zonas rígidas y enchúfalo unos minutos en una superficie despejada para comprobar que calienta de manera uniforme. Si notas que una zona sube mucho más que otra, retíralo. Un calientacamas con calentamiento irregular es un aparato que hay que revisar, no un aparato con manías.
No hay una fecha de caducidad, pero sí señales claras: tejido deshilachado o con el cable marcado, conector holgado, mando que no responde a algún nivel, olor a caliente, zonas de temperatura desigual o cualquier chispazo. Ante cualquiera de ellas, fuera de servicio. No es un producto para arreglar con cinta aislante.
Un calientacamas se cuida como un cable de electricidad al que le has pedido que aguante tu peso ocho horas al día. Enrollado, seco y revisado cada temporada dura muchos inviernos; doblado, húmedo y aplastado dura dos.
Esta página estuvo publicando hasta hoy una capa de contenido que afirmaba cosas que no podíamos sostener: una nota media y un recuento de opiniones que nadie había escrito, testimonios firmados con nombre y ciudad, pruebas de producto propias que jamás se hicieron y una serie de supuestos efectos sobre la circulación, las contracturas y el dolor lumbar que ni están autorizados ni corresponden a un aparato eléctrico. Todo eso se ha retirado. Lo dejamos escrito aquí en lugar de borrarlo en silencio, porque el lector que lo leyó ayer merece saber qué era.
En su lugar, la lista de lo que sí sabemos y lo que no:
Si compras y quieres que la ficha mejore, lo más útil que puedes hacer es escribirnos con el modelo exacto que venga en la caja. Con eso completamos la ficha técnica con datos de fabricante en vez de con relleno.
Para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad en España es de tres años desde la entrega, según el Real Decreto-ley 7/2021, que modificó el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Verás todavía muchas fichas repitiendo el plazo antiguo de dos años; están desactualizadas. Durante los dos primeros años se presume que cualquier falta de conformidad que aparezca ya existía en el momento de la entrega, así que no te toca a ti demostrar nada. En el tercer año la carga de la prueba cambia de lado, pero el derecho sigue vivo.
La misma norma obliga al fabricante a garantizar la disponibilidad de repuestos durante diez años desde que el producto deja de fabricarse. En un calientacamas el repuesto típico es el mando de control.
En compra a distancia tienes catorce días naturales desde que recibes el producto para desistir sin justificar el motivo y sin penalización, conforme a los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Ese derecho incluye poder abrir la caja y comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física: desprecintarlo y probarlo no anula el derecho. Solo respondes de la disminución de valor si lo has manipulado más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza y funcionamiento.
Frases del tipo "solo se admiten devoluciones con el producto sin abrir y en su embalaje original" son contrarias a esa norma. Un calientacamas no es un bien personalizado ni entra en las excepciones del artículo 103, así que aquí no hay letra pequeña que valga.
Un calientacamas es un aparato eléctrico y, al final de su vida, un residuo de aparatos eléctricos y electrónicos. En España lo regula el Real Decreto 110/2015. Traducido: no va al contenedor de la basura ni al de textil, aunque sea de tela. Tienes tres vías. Puedes entregarlo en el punto limpio de tu municipio. Puedes entregarlo en la tienda al comprar uno equivalente, porque el distribuidor está obligado a aceptarlo uno por uno y sin coste. Y si se trata de un establecimiento de más de 400 m² de superficie de venta de aparatos eléctricos, está obligado a recoger gratis los aparatos pequeños, de menos de 25 cm, incluso sin compra.
Comprueba que el precio que ves es el que se te va a cobrar en la pasarela, y que la disponibilidad anunciada coincide con el estado del botón de compra. En esta ficha en concreto, el estado del producto es en preparación: la compra está cerrada y hay un aviso para dejar el correo y recibir un mensaje cuando vuelva a estar disponible. Si ves cualquier contradicción entre lo que dice la página y lo que hace el botón, escríbenos antes de intentar el pago.
Depende del modelo, y lo dice el manual. Muchos calientacamas están diseñados para uso nocturno prolongado en el nivel más bajo y otros solo para precalentar. Aunque el tuyo lo permita, el uso más razonable es precalentar veinte o treinta minutos y apagar: gastas menos, el aparato se fatiga menos y el descanso suele ser mejor, porque el cuerpo baja su temperatura de forma natural mientras duermes.
Con un colchón a temperatura ambiente de un dormitorio sin calefacción, el rango habitual en esta categoría está entre quince y treinta minutos hasta notar la cama templada, y depende mucho del grosor del colchón, del tipo de sábana y de la temperatura de partida. Un colchón grueso de muelles ensacados tarda más que uno fino de espuma. No podemos darte un tiempo exacto para esta referencia porque no lo hemos medido.
Debajo de la sábana bajera y encima del colchón o del protector. Nunca en contacto directo con la piel y nunca sobre la bajera.
Sí, cubriendo solo un lado: 90 cm de ancho es aproximadamente la mitad de un colchón de 180 cm y algo más de la mitad de uno de 150 cm. Si queréis calor los dos, con mandos separados, el formato correcto es un doble como el UFESA de 2 x 60 W y 150 x 130 cm o el Blewarm de 140 x 160 cm.
Muchos modelos de la categoría sí, en programa delicado y con el mando desconectado, pero es un dato que tiene que confirmarte la etiqueta de tu unidad. Si la etiqueta no lo autoriza expresamente, no lo metas. Y en ningún caso secadora, plancha ni limpieza en seco con disolventes.
No. A 60 W, cada hora de funcionamiento a plena potencia son 0,06 kWh. Con media hora diaria durante cuatro meses el gasto acumulado se queda por debajo de un euro en tarifas de en torno a 0,15 €/kWh, según la tabla de más arriba. Con el termostato entrando y saliendo, el consumo real es todavía menor.
Un calientacamas conforme a la serie EN 60335 y con marcado CE está diseñado precisamente para eso, con limitación de temperatura y protección frente al sobrecalentamiento. El riesgo no está en el aparato correcto usado bien, está en el aparato deteriorado, arrugado, mojado o sin marcado CE. Revísalo cada temporada y retíralo en cuanto dé señales de desgaste.
Solo si el manual lo autoriza. En un somier articulado el colchón se dobla y el cableado del calientacamas puede quedar pellizcado en el punto de flexión. Si el manual guarda silencio, la respuesta prudente es no.
Técnicamente el calientacamas funciona igual, pero conviene mirar antes las instrucciones del colchón: bastantes fabricantes de viscoelástico desaconsejan aplicar calor por debajo porque el material reacciona a la temperatura. Si tu colchón lo desaconseja, hazle caso al fabricante del colchón.
No hay una cifra oficial y no vamos a inventarla. Lo que sí se puede afirmar es qué acorta su vida: doblarlo siempre por el mismo pliegue, guardarlo húmedo, aplastarlo con peso, lavarlo cuando no debe lavarse y tirar del cable en vez del conector para desenchufarlo. Evitando eso, un aparato de esta clase aguanta temporadas sin dar guerra.
No conviene combinar dos fuentes de calor sobre la misma cama. Es una advertencia estándar en los manuales del sector, y además rara vez arregla nada: si con el calientacamas bien puesto la cama sigue resultándote fría, el problema suele estar en el aislamiento del dormitorio o en unas sábanas demasiado ligeras, no en la potencia del aparato.
Misma potencia, 60 W, y casi la misma superficie. El Krewarm de 80 x 150 cm es 10 cm más estrecho, lo que en un colchón de 90 cm deja los bordes algo más descubiertos; a cambio, es una opción sensata si tu colchón mide 80 cm. Con 90 cm de colchón, el que encaja de lleno es esta referencia.
Sí. Tienes catorce días naturales desde la recepción para desistir sin dar explicaciones, y puedes desprecintarlo y probarlo dentro de ese plazo. Devuélvelo en condiciones razonables de conservación y con los accesorios; el derecho no depende de que la caja esté sin abrir.
Entra la garantía legal de conformidad de tres años. Durante los dos primeros años no tienes que demostrar que el defecto venía de origen: se presume. Escríbenos con el número de pedido y una descripción del fallo, y si es posible una foto de la etiqueta con el modelo.