60 W es poco, y eso se nota
Una noche de ocho horas a plena potencia son 0,48 kWh. Multiplícalo por el precio del kWh que figura en tu factura y tendrás el coste exacto, sin promesas nuestras de por medio.
Las fotografías proceden del catálogo del proveedor. Si alguna imagen no corresponde a esta referencia, escríbenos y la retiramos.
Manta térmica de bajo consumo que se coloca bajo la sábana bajera de una cama individual. Cubre 80 x 150 cm, declara 60 W y va en blanco. No es un complemento alimenticio ni un producto sanitario: es un pequeño electrodoméstico.
Ya no vendemos este producto directamente. Esta ficha se mantiene como información.
Vídeo de montaje sobre el colchón, paso a paso.
El video se cargara tras tu primer scroll para no afectar al rendimiento.
La duda no es la marca: es si necesitas calentar una plaza o dos.
| Este Krewarm individual | Un calientacamas doble | |
|---|---|---|
| Superficie | 80 x 150 cm = 1,2 m² | Cubre el ancho completo de una cama de 135 o 150 cm |
| Potencia declarada | 60 W | Mayor, porque calienta más superficie |
| Mandos | Uno solo, para una persona | Suelen llevar dos mandos independientes |
| Encaje típico | Colchón de 90 x 190 cm, o la mitad de uno de 150 | Colchón de matrimonio completo |
| Consumo por noche de 8 h | 0,48 kWh | Proporcionalmente mayor |
| Cuándo compensa | Duermes solo, o solo tú pasas frío | Los dos queréis calor y os gusta a distinta temperatura |
Las columnas del modelo doble se describen en cualitativo: no comparamos contra una referencia concreta ni publicamos precios de terceros.
Lo que no aparece confirmado en la documentación del proveedor lo decimos así, en lugar de rellenarlo con una cifra plausible.
Ninguna tiene que ver con la salud. Tienen que ver con electricidad, medidas y ropa de cama.
Una noche de ocho horas a plena potencia son 0,48 kWh. Multiplícalo por el precio del kWh que figura en tu factura y tendrás el coste exacto, sin promesas nuestras de por medio.
Va debajo de la sábana bajera. El calor sube por contacto hacia el colchón y las sábanas en lugar de perderse en el aire del dormitorio, que es lo que hace un radiador.
Con 80 cm de ancho cubre algo más de la mitad de un colchón de 150. Si en la pareja solo uno pasa frío, un individual resuelve sin obligar al otro a dormir con calor.
Los aparatos flexibles de calefacción para cama se rigen por la norma EN 60335-2-17 dentro de la familia EN 60335-1. Comprueba el marcado en la etiqueta cosida antes del primer uso.
Venta a distancia: tienes 14 días naturales para devolverlo sin dar explicaciones, y puedes desembalarlo y comprobarlo (arts. 102-108 del RDL 1/2007).
Garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega para compras posteriores al 1 de enero de 2022 (RDL 7/2021). No son dos.
WhatsApp 9:00-21:00. Te respondemos personas reales, no chatbots, en menos de una hora.
Cinco minutos de revisión que evitan el 90 % de los sustos con un aparato de este tipo.
Retira la sábana bajera, extiende la manta centrada sobre el colchón con el cable hacia la cabecera y el lado del enchufe, y vuelve a poner la bajera encima bien tensa.
Enciéndelo un rato antes de acostarte para templar el colchón y baja el nivel al meterte en la cama. Precalentar es más eficiente que dejarlo alto toda la noche.
Al acabar la temporada, desenchúfalo, deja que enfríe, enróllalo sin doblar por las mismas líneas y guárdalo en un sitio seco sin peso encima.
Esta ficha mostraba hasta hoy una puntuación de 4,7 sobre 5 y tres comentarios firmados con nombre y ciudad. No procedían de compradores de este calientacamas: eran texto de plantilla que el generador copió de otra ficha. Los hemos retirado, junto con el bloque de valoraciones del structured data.
No tenemos todavía un volumen de pedidos de esta referencia que permita publicar una valoración honesta, y tampoco hacemos ensayos propios ni pruebas de laboratorio. Cuando haya reseñas reales de clientes verificados, aparecerán aquí con su fecha.
Mientras tanto, lo que sí puedes usar para decidir son los datos objetivos: 60 W, 80 x 150 cm, formato individual, marcado europeo y la normativa de consumo que te protege. Está todo en esta página, sin adornos.
Con un aparato eléctrico el control se limita a lo que se puede comprobar sin abrir: que la caja llegue íntegra, que la referencia coincida con el pedido y que el embalaje incluya el manual y el mando. Lo que no hacemos es medir potencias ni ensayar temperaturas, porque no tenemos laboratorio y decirlo sería mentir.
Preferimos decir lo que no comprobamos antes que inventar un protocolo
Tres destinos que sí existen en la web. Hemos retirado las tres tarjetas de blog que había antes, porque hablaban de aceite de onagra en una ficha de manta eléctrica.
Lo que más nos preguntan sobre esta referencia. Si tu duda no está aquí, escríbenos.
Respuesta directa: el Calientacamas Eléctrico Individual Krewarm de InnovaGoods es una manta térmica de 80 x 150 cm y 60 W que se extiende sobre el colchón, debajo de la sábana bajera, para templar la cama de una plaza antes de acostarse y mantenerla templada durante la noche. Consume 0,06 kWh por cada hora a plena potencia. Su formato individual encaja en un colchón de 90 x 190 cm o cubre un solo lado de una cama de matrimonio.
Con eso ya tienes lo que necesitas para decidir. El resto de esta página es para quien quiera entender la aritmética del consumo, las medidas sobre camas reales, qué normativa cubre a estos aparatos y qué mantenimiento alarga su vida. Todo lo que sigue son datos comprobables o cálculos que puedes rehacer tú mismo con una calculadora.
Conviene decir de entrada qué es este producto y qué no es. Es un pequeño electrodoméstico de calefacción localizada. No es un dispositivo médico, no está indicado para tratar ninguna dolencia y esta ficha no va a atribuirle efectos sobre la circulación, el dolor muscular, las contracturas ni los calambres. Si buscas eso, lo que necesitas es una consulta con un profesional sanitario, no una manta eléctrica de 50 euros.
La medida es el dato que más devoluciones evita y el que casi nadie mira con calma. Vamos a hacerlo despacio, porque en España las medidas de colchón están bastante estandarizadas y el encaje se puede calcular sin margen de duda.
Los colchones individuales más habituales en España miden 90 cm de ancho, aunque también se venden de 80 cm y de 105 cm. Sobre un colchón de 90, esta manta deja aproximadamente 5 cm libres a cada lado si la centras. Es margen suficiente para que la bajera la sujete bien y para que no se doble sobre el canto del colchón, que es justo lo que hay que evitar.
Sobre un colchón de 80 cm el encaje es exacto, borde con borde. Funciona, pero tendrás que colocarla con más cuidado para que ni un centímetro caiga por el lateral. Sobre uno de 105 cm quedan unos 12 cm sin calentar a cada lado: sigue siendo perfectamente utilizable, porque el cuerpo ocupa la franja central.
En camas de matrimonio la cuenta cambia de sentido. En un colchón de 135 cm, 80 cm son el 59 % del ancho. En uno de 150 cm, el 53 %. En uno de 160 cm, el 50 % justo. Es decir: en cualquier cama de matrimonio, este modelo calienta un lado y no invade demasiado el otro. Esa es su función natural cuando en la pareja hay una persona friolera y otra que duerme destapada en enero.
Aquí está la diferencia más notable frente a lo que la gente espera. Los colchones individuales españoles miden 190 o 200 cm de largo. Una manta de 150 cm no llega a cubrirlos enteros: deja entre 40 y 50 cm sin calentar. Y eso no es un defecto, es el diseño habitual de este formato.
La razón es simple. La zona de la almohada no necesita calor: dormir con la cabeza sobre una superficie templada resulta incómodo y reseca. Lo lógico es alinear el borde superior de la manta unos 20 o 25 cm por debajo de la cabecera, de modo que el calor arranque a la altura de los hombros y llegue hasta las pantorrillas o los tobillos.
Si lo que te interesa sobre todo es tener los pies templados, desplázala hacia los pies. Si prefieres calor en la zona lumbar y los muslos, súbela. Tienes 40 cm de juego para colocarla donde te sirva. Decide esto antes de poner la bajera, porque una vez hecha la cama moverla implica deshacerla otra vez.
Antes de comprar cualquier calientacamas, mide tu colchón con cinta métrica y anota los dos números. Las medidas nominales del somier y las reales del colchón no siempre coinciden, y un desfase de tres centímetros decide si la manta queda plana o hace un pliegue en el canto.
La potencia declarada es de 60 W. Ese número admite dos lecturas útiles: cuánta energía consume y cuánto calor entrega por metro cuadrado.
La superficie es de 0,80 × 1,50 = 1,2 m². Repartir 60 W sobre 1,2 m² da 50 W por metro cuadrado. Es una densidad moderada, propia de un aparato pensado para templar por contacto y no para generar calor intenso. Se traduce en un calentamiento progresivo, de varios minutos, en lugar de una superficie que quema al tacto. Para dormir encima eso es lo que quieres.
La cuenta es directa: potencia en kilovatios por horas de uso igual a kilovatios hora. 60 W son 0,06 kW. A partir de ahí:
| Uso | Horas a plena potencia | Energía consumida |
|---|---|---|
| Precalentar la cama antes de acostarte | 0,5 h | 0,03 kWh |
| Una hora de uso | 1 h | 0,06 kWh |
| Una noche completa | 8 h | 0,48 kWh |
| Un mes de noches completas | 240 h | 14,4 kWh |
| Una temporada de frío de cuatro meses | 960 h | 57,6 kWh |
Para convertir esas cifras en euros necesitas un dato que no está en esta página: el precio del kWh que pagas tú. Aparece en tu factura, varía según tengas tarifa regulada o de mercado libre, y en la regulada cambia hora a hora. Multiplica la columna de la derecha por ese número y tendrás el coste real, sin que nadie te lo adorne.
Dos matices que hacen que el consumo real sea menor que el de la tabla. El primero es que un calientacamas con termostato no consume de forma continua: entrega potencia hasta alcanzar la temperatura de consigna y luego corta, reanudando de forma intermitente. El segundo es que casi nadie lo usa al máximo toda la noche; lo normal es precalentar en la posición alta y dejarlo en la baja o apagarlo. Las 240 horas mensuales de la tabla son un techo, no una previsión.
Comparado con otras formas de no pasar frío en la cama, la ventaja del calientacamas es que calienta la cama y no la habitación. Un radiador eléctrico de 1.000 W consume dieciséis veces más por hora que este aparato, y buena parte de esa energía se va en templar aire que nadie va a tocar. Calentar por conducción una superficie de 1,2 m² es mucho más eficiente que calentar por convección los 30 o 40 m³ de un dormitorio.
Esta referencia concreta es la individual. Existen calientacamas de formato doble y la elección entre ambos no es una cuestión de calidad sino de a quién hay que calentar.
| Criterio | Individual 80 x 150 cm (esta referencia) | Formato doble |
|---|---|---|
| Superficie calefactada | 1,2 m² | El ancho completo de una cama de matrimonio |
| Potencia | 60 W declarados | Mayor, en proporción a la superficie |
| Control | Un mando | Habitualmente dos mandos independientes, uno por lado |
| Energía por noche | 0,48 kWh a plena potencia | Proporcionalmente superior |
| Encaje ideal | Colchón de 80, 90 o 105 cm de ancho | Colchón de 135, 150 o 160 cm |
| Situación que resuelve | Duermes solo, o solo tú quieres calor | Los dos queréis calor, y a distinta intensidad |
| Almacenaje fuera de temporada | Rollo pequeño, cabe en cualquier armario | Rollo bastante mayor |
Un error frecuente es comprar el doble «por si acaso» cuando en casa solo una persona pasa frío. Acabas calentando media cama que nadie va a usar, gastando más y discutiendo la temperatura. El individual sobre una cama de matrimonio es una configuración perfectamente normal y bastante más lógica de lo que parece.
El caso contrario también existe: comprar el individual para una cama de matrimonio esperando que caliente los dos lados. No lo hará. Con 80 cm de ancho sobre un colchón de 150, la persona del otro lado notará como mucho un poco de calor difundido por el propio colchón. Si los dos queréis calor, hacen falta dos unidades o un modelo doble.
Un aparato que va debajo de tu cuerpo, enchufado a 230 V y encendido mientras duermes merece que se hable en serio de su seguridad. Aquí no hay que dramatizar ni tampoco quitarle importancia: hay un marco normativo europeo concreto y unas cuantas reglas de uso que dependen de ti.
Lo que a ti te toca comprobar es que el marcado CE está presente en la etiqueta o en el mando, que la etiqueta indica tensión y potencia, y que viene con manual en castellano. Un aparato de esta familia sin marcado CE visible no debería usarse: devuélvelo.
Si detectas olor a quemado, zonas que calientan mucho más que el resto, chispas, un cable caliente al tacto o una parte del tejido descolorida, desenchúfala y no vuelvas a usarla. Un aparato de calefacción con un fallo interno no se repara con cinta aislante.
Los manuales de mantas y calientacamas suelen recomendar consultar con un profesional sanitario en caso de implantes activos, alteraciones de la sensibilidad térmica, embarazo o tratamientos en curso. No vamos a decirte aquí si tu caso concreto es compatible: eso no se decide leyendo una ficha de producto. Pregunta a tu médico o farmacéutico y sigue lo que te digan.
Colocarlo bien lleva cinco minutos y determina buena parte de la experiencia posterior. Este es el procedimiento razonable.
Sobre un colchón de muelles o de espuma convencional no hay nada especial que tener en cuenta. Sobre viscoelástica sí conviene un matiz: este material responde a la temperatura ablandándose, así que con la manta en posiciones altas notarás el colchón más blando y con más hundimiento del habitual. No lo estropea, pero cambia la sensación de firmeza. Usar una posición intermedia devuelve el tacto a algo parecido a lo normal.
El látex es menos sensible al calor que la viscoelástica, y las bases articuladas y canapés abatibles no plantean problema mientras la manta no quede doblada en la línea de flexión. Si tienes somier articulado, comprueba con la cama levantada que el tejido no se pliega en el mismo punto cada día: el doblez repetido es lo que termina dañando el hilo interno.
El calor sube. Cualquier ropa de cama funciona, y cuanto mejor aísle el edredón o las mantas que pongas por encima, menos potencia necesitarás para mantener la temperatura. Con un nórdico grueso probablemente te sobre con la posición mínima; con una sábana y una manta ligera tendrás que subir un punto. Es una relación directa que descubrirás en dos o tres noches de ajuste.
Un aparato de este tipo tiene dos enemigos: la humedad y los dobleces repetidos. El mantenimiento consiste básicamente en evitar ambos.
La ficha del proveedor no especifica si esta referencia admite lavado a máquina, así que la instrucción que manda es la etiqueta cosida de tu unidad. Sea cual sea, hay constantes que se aplican a todos los calientacamas:
Cuando llegue el buen tiempo, desenchúfala, espera a que esté fría, comprueba que está seca y enróllala en lugar de doblarla. Un rollo distribuye la curvatura a lo largo de todo el tejido; un doblez concentra la tensión en una línea. Si tienes que doblarla por falta de espacio, cambia los pliegues de sitio cada temporada.
Guárdala en una bolsa de tela transpirable, no de plástico, en un armario seco y sin nada pesado encima. Un cajón bajo de la cómoda o un estante alto del armario son sitios razonables. El altillo de un trastero húmedo, no.
Antes del primer uso del otoño, dedica dos minutos a pasar la mano por todo el cable buscando zonas aplastadas o peladas, a comprobar que el conector encaja firme y a mirar el tejido a contraluz en busca de decoloraciones o quemaduras. Después enchúfala en vacío quince minutos y palpa la superficie: debe calentar de forma pareja. Si un punto quema y el resto está tibio, ha llegado el momento de sustituirla.
Aquí va la parte que casi ninguna ficha de producto escribe. La documentación del proveedor de esta referencia es escueta y hay datos que no aparecen. Podríamos rellenarlos con cifras verosímiles y nadie lo notaría; preferimos decir cuáles son:
Todo eso viene en el manual que acompaña a la unidad. Si al recibirla alguno de esos puntos no encaja con lo que necesitabas, ahí es donde entran tus 14 días de desistimiento: para eso existen.
Una ficha de producto que responde a todas las preguntas con seguridad absoluta suele ser una ficha que se ha inventado la mitad. Preferimos una lista de huecos honesta a un cuadro de especificaciones completo y falso.
La disponibilidad la marca el aviso de la parte superior de la página y el botón de compra: si la referencia está en preparación, el botón te ofrece dejar tu correo en lugar de cobrar. No publicamos precios tachados ni descuentos que no correspondan a un precio anterior realmente practicado.
Para las compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022, el RDL 7/2021 estableció una garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega. Es un plazo legal, no una cortesía comercial, y se aplica con independencia de lo que diga el folleto del fabricante. Durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en el momento de la entrega, de modo que no tienes que demostrar nada; en el tercer año la carga de la prueba se invierte.
Cuando aparece una falta de conformidad puedes pedir la puesta en conformidad —reparación o sustitución, eligiendo tú entre las dos cuando ambas sean posibles y proporcionadas— y, si eso no resuelve, la reducción del precio o la resolución del contrato. Guarda el justificante de compra: es lo único que necesitas para reclamar.
En venta a distancia tienes 14 días naturales desde que recibes el paquete para desistir del contrato sin dar ninguna explicación, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Puedes desembalarlo, mirarlo, enchufarlo y comprobar que funciona, del mismo modo que lo examinarías en una tienda física.
Que un vendedor exija el producto «sin abrir y en su embalaje original» para aceptar la devolución no es legal en este supuesto. Un calientacamas no entra en las excepciones del artículo 103: no es un bien personalizado ni un producto precintado por razones de higiene desprecintado tras la entrega. Si te encuentras esa cláusula en alguna tienda, sabes que no se sostiene.
Un calientacamas es un residuo de aparato eléctrico y electrónico. Lleva impreso el símbolo del contenedor tachado precisamente para recordarlo. Cuando termine su vida útil tienes dos vías: llevarlo al punto limpio de tu municipio, o entregarlo en la tienda al comprar uno equivalente, que está obligada a recogerlo sin coste conforme al RD 110/2015. No va al contenedor de residuos domésticos ni al de textil, porque lleva electrónica y cableado dentro.
Repasa estos siete puntos y sabrás si esta referencia es la tuya:
Y una última cosa que ya hemos dicho pero que conviene repetir: este es un aparato de confort térmico, no un producto de salud. Si tu problema con el frío nocturno viene de una condición médica, la conversación que necesitas tener es con un profesional sanitario, no con una tienda. Nosotros te vendemos una manta de 60 W que calienta 1,2 m² de colchón, y hasta ahí llega lo que podemos prometerte.