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Magnesio y Energía

Equipo SuplementosMujer2026-09-19

Respuesta rápida

El magnesio contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, y al metabolismo energético normal (declaraciones autorizadas por el Reglamento UE 432/2012), pero no es un estimulante: ayuda cuando hay una ingesta insuficiente. La referencia de la EFSA para mujeres adultas es de 300 mg al día, y el límite si lo tomas como suplemento es de 250 mg al día. Si el cansancio persiste varias semanas, conviene descartar con tu médico causas como la anemia o el hipotiroidismo antes de atribuirlo a la dieta.

El magnesio no es un chute de energía ni sustituye al café: es un mineral que el cuerpo necesita para varios centenares de reacciones químicas, entre ellas la que convierte los alimentos en el combustible que usan las células. Cuando el aporte diario es bajo, el cansancio puede ser uno de los primeros avisos, y por eso la normativa europea permite decir —con matices concretos— que el magnesio contribuye a reducirlo. Esta guía repasa qué dice exactamente esa normativa, cuánto magnesio necesita una mujer adulta, qué alimentos lo aportan, cómo elegir un suplemento si hace falta, sus límites de seguridad y cuándo el cansancio tiene otro origen que conviene revisar con un profesional sanitario.

¿Qué relación hay entre el magnesio y el cansancio?

El magnesio interviene en más de trescientas reacciones enzimáticas del organismo, entre ellas la producción de ATP —la molécula que usan las células como combustible— y la transmisión de los impulsos nerviosos y musculares. Por eso, cuando el aporte de magnesio es insuficiente durante un periodo prolongado, uno de los síntomas más habituales es una sensación de cansancio que no mejora con el descanso ni con dormir más horas.

Cómo participa en la producción de energía celular

Cada célula fabrica su propia energía mediante un proceso llamado fosforilación oxidativa, que ocurre en las mitocondrias. El magnesio actúa como cofactor de varias enzimas de esa cadena, entre ellas la ATP sintasa, que ensambla la molécula de ATP final. Sin suficiente magnesio disponible, ese proceso pierde eficiencia, aunque el organismo tiene mecanismos de regulación que priorizan las funciones más urgentes antes de mostrar síntomas evidentes. Esto explica por qué un déficit leve puede pasar semanas sin notarse, y por qué el cansancio achacable al magnesio suele instalarse de forma progresiva, no de un día para otro.

El mineral también participa en la relajación muscular después de la contracción (mientras el calcio activa el músculo, el magnesio ayuda a que se relaje) y en la regulación de la excitabilidad de las neuronas. Un aporte insuficiente y mantenido en el tiempo puede notarse como tensión muscular, calambres nocturnos o una sensación general de agotamiento físico, además del cansancio mental.

Por qué no es un estimulante

A diferencia de la cafeína, la taurina o el ginseng, el magnesio no acelera nada: corrige una carencia si esa carencia existe. Si tu ingesta habitual ya cubre tus necesidades diarias, tomar un suplemento adicional no debería darte un extra de energía perceptible, porque no hay ningún déficit que corregir. La mejora que describen algunas personas al empezar a tomarlo suele darse cuando había un déficit real —por una dieta poco variada, restricciones alimentarias, o pérdidas digestivas—, no como efecto añadido sobre una situación que ya estaba cubierta.

Qué puede decir (legalmente) una etiqueta de magnesio

En la Unión Europea solo se pueden usar, en el etiquetado y la publicidad de un complemento alimenticio, las declaraciones de propiedades saludables recogidas en el Reglamento (CE) n.º 1924/2006 y en la lista anexa al Reglamento (UE) n.º 432/2012. Para el magnesio existen cuatro declaraciones autorizadas, y ninguna de ellas habla de energía instantánea, rendimiento deportivo superior ni cura de ninguna dolencia.

«El magnesio contribuye a la disminución del cansancio y la fatiga.»
Declaración de propiedades saludables autorizada — Reglamento (UE) n.º 432/2012, anexo, sobre el magnesio.

Las otras tres declaraciones autorizadas son: contribuye al metabolismo energético normal, contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, y contribuye a la función psicológica normal. Cualquier otra afirmación —"dispara tu energía", "acaba con el cansancio crónico", "mejora el rendimiento deportivo un tanto por ciento"— no está entre las autorizadas y no debería aparecer en el etiquetado de un producto que se venda en España.

Lo que NO se puede prometer

El marco regulador (Reglamento CE 1924/2006) prohíbe, además, atribuir a un complemento alimenticio la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad humana, y prohíbe sugerir que una alimentación equilibrada y variada no proporciona cantidades adecuadas de nutrientes en general. Si ves un anuncio o una ficha de producto que promete "energía inmediata garantizada" o presenta el magnesio como sustituto de una dieta equilibrada, esa promesa va más allá de lo que la normativa permite decir, con independencia de lo que el vendedor haya experimentado personalmente.

¿Cuánto magnesio necesita una mujer adulta al día?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) fija la ingesta adecuada de magnesio para mujeres adultas en 300 mg al día, sumando lo que llega de los alimentos y de un posible suplemento. Para los hombres adultos, la referencia es algo mayor: 350 mg al día. Estas cifras son valores de referencia poblacionales, no un mínimo exacto para cada persona: las necesidades reales varían con el peso, la actividad física, el embarazo, la lactancia y el estado de salud.

La EFSA establece la ingesta adecuada (AI) de magnesio en 300 mg/día para mujeres adultas y 350 mg/día para hombres adultos, y fija un nivel máximo tolerable de 250 mg/día para el magnesio procedente específicamente de complementos alimenticios.
EFSA NDA Panel, Valores Dietéticos de Referencia para el magnesio.
Grupo de poblaciónReferencia de ingestaFuente / origen del magnesio
Mujeres adultas300 mg/díaDieta + suplemento (ingesta total)
Hombres adultos350 mg/díaDieta + suplemento (ingesta total)
Límite desde complementos250 mg/díaSolo magnesio de suplementos, no de alimentos

Qué pasa en el embarazo y la lactancia

Las necesidades de magnesio pueden variar en el embarazo y la lactancia, y la forma y la dosis recomendadas no tienen por qué coincidir con las de fuera de esas etapas. No es un ajuste que convenga decidir por cuenta propia: lo lógico es que lo valore tu matrona, tu ginecóloga o tu médico de familia, que conocen tu historial y el resto de suplementos o medicación que puedas estar tomando. Si estás embarazada, tienes el detalle específico en nuestra guía de magnesio durante el embarazo, y si estás en periodo de lactancia, en la guía de magnesio durante la lactancia.

Alimentos con más magnesio: la vía preferente antes de suplementar

Antes de pensar en un suplemento, tiene sentido revisar la dieta habitual: buena parte de las necesidades de magnesio se cubren con una alimentación variada, sin necesidad de nada adicional. Los frutos secos, las semillas, las legumbres, los cereales integrales, el cacao y las verduras de hoja verde oscura son las fuentes más concentradas.

AlimentoMagnesio aproximado (por 100 g)Notas
Cacao en polvo sin azúcar~500 mgValor orientativo; el chocolate con leche aporta mucho menos por la dilución con azúcar y grasa
Semillas de calabaza (tostadas)~260 mgRación habitual de 20-30 g, no los 100 g completos
Almendras~270 mgUn puñado (25-30 g) aporta una fracción proporcional
Anacardos~290 mgTambién aportan zinc y grasas monoinsaturadas
Chocolate negro (70-85% cacao)~230 mgVaría según la marca y el porcentaje exacto de cacao
Alubias negras (cocidas)~70 mgEl resto de legumbres cocidas se mueve en un rango similar
Espinaca (cocida)~85 mgLa cocción concentra el mineral al reducir el volumen de la hoja
Aguacate~29 mgAporte modesto de magnesio; su valor nutricional está en las grasas

Valores orientativos de tablas de composición de alimentos; pueden variar según la variedad, el cultivo y la preparación.

¿Cubre la dieta habitual las necesidades?

Es habitual no llegar a la referencia de 300 mg diarios cuando la dieta tiene poca variedad de verduras de hoja verde, frutos secos, legumbres y cereales integrales, o cuando se siguen pautas muy restrictivas en calorías o en grupos de alimentos completos. Antes de recurrir a un suplemento, revisar si estos grupos están presentes de forma habitual en tu semana suele ser el paso más rentable y el que menos efectos secundarios tiene.

El procesado de los alimentos también influye: refinar un cereal integral para convertirlo en harina blanca elimina buena parte del magnesio que contenía el grano completo, porque se concentra en la cáscara y el germen que se retiran en ese proceso. Cambiar pan y pasta blancos por sus versiones integrales, y arroz blanco por arroz integral, es una forma sencilla de aumentar el aporte de magnesio sin añadir ningún suplemento ni cambiar el resto de tus hábitos. De forma parecida, cocinar verduras de hoja verde al vapor o salteadas conserva más minerales que hervirlas en abundante agua y desechar el caldo, aunque la diferencia práctica es moderada y no debería ser el único criterio para elegir cómo cocinar.

Cuándo y cómo tomar magnesio si decides suplementarte

No existe una hora obligatoria para tomar magnesio: lo determinante es la constancia diaria, no el momento exacto del día.

Mañana, tarde o noche

Muchas personas prefieren tomarlo por la noche, asociándolo a la relajación muscular y nerviosa antes de dormir. Si tu objetivo es más bien el apoyo al metabolismo energético durante el día, también puedes tomarlo por la mañana, junto con el desayuno. Si notas que te resulta más activador o que te sienta mejor en un momento concreto del día, no hay ningún motivo para forzar otro horario.

Con o sin alimento

Tomarlo junto con una comida reduce la probabilidad de molestias digestivas, especialmente con las formas que tienen más efecto laxante (citrato, cloruro, óxido). Si tomas otros suplementos o medicamentos, ten en cuenta que el magnesio puede interferir en la absorción de algunos de ellos (lo detallamos más abajo), así que conviene separar las tomas si tu médico o farmacéutica te lo indica.

Magnesio y ejercicio físico: calambres, fatiga muscular y sudoración

Durante el ejercicio, sobre todo si es intenso o prolongado y con calor, se pierde magnesio a través del sudor, junto con sodio, potasio y otros electrolitos. Por eso es habitual asociar el magnesio con el rendimiento deportivo y con los calambres musculares, aunque conviene ajustar las expectativas a lo que realmente respalda esa relación.

Calambres: el magnesio es solo una pieza

Los calambres musculares durante o después del ejercicio tienen un origen multifactorial: deshidratación, pérdida de electrolitos, fatiga neuromuscular local y falta de adaptación al esfuerzo pesan al menos tanto como el magnesio. Un déficit de magnesio puede favorecer la aparición de calambres, especialmente los nocturnos que no están ligados al ejercicio, pero tomar un suplemento no garantiza que desaparezcan si la causa principal es otra, como un calentamiento insuficiente o una hidratación deficiente durante el esfuerzo.

Qué sí está respaldado y qué no

Las declaraciones autorizadas —contribución al metabolismo energético normal y al funcionamiento normal de los músculos— aplican igual si haces deporte de forma habitual, porque describen procesos fisiológicos generales, no un beneficio añadido para quien entrena. Lo que no está autorizado es afirmar que el magnesio mejora directamente el rendimiento deportivo, acelera la recuperación muscular o aumenta la fuerza: son promesas que van más allá de las declaraciones de salud reconocidas para este mineral, con independencia de que algunas bebidas isotónicas o barritas deportivas lo incluyan en su composición.

Si entrenas de forma intensa y regular, revisar que tu alimentación cubre los 300 mg diarios de referencia (ajustando al alza si sudas mucho) suele ser más determinante que elegir una marca concreta de suplemento. La hidratación adecuada durante el ejercicio y el descanso entre sesiones siguen siendo, en conjunto, más relevantes que el magnesio por sí solo para prevenir la fatiga muscular.

Tipos de magnesio: diferencias entre citrato, bisglicinato, óxido y cloruro

No todas las sales de magnesio son iguales: cambia la cantidad de magnesio elemental que aportan, la tolerancia digestiva y el uso más habitual de cada una.

FormaMagnesio elemental aproximadoTolerancia digestivaUso habitual
Óxido de magnesioAlto (~60% del peso)Baja; efecto laxante notable a dosis altasDosis elevadas a bajo coste; menor biodisponibilidad relativa
Citrato de magnesioMedio (~16%)Media; también puede tener efecto laxanteUso general; buena absorción
Bisglicinato de magnesioMedio-bajo (~14%)Alta; de las mejor toleradasUso prolongado, personas con digestión sensible
Cloruro de magnesioBajo (~12%)Media-baja; efecto laxante conocidoUso oral y también tópico (aceite de magnesio)
Lactato y treonato de magnesioVariableGeneralmente buenaFormulaciones específicas; menos extendidas y más caras

El dato relevante al comparar dos productos no es solo la cantidad total de "magnesio (sal)" que anuncia el envase, sino cuántos miligramos de magnesio elemental aporta realmente cada comprimido: dos productos con la misma cantidad de "citrato de magnesio" pueden aportar cantidades distintas de magnesio real según la pureza y la forma exacta de la sal.

Qué mirar en la etiqueta antes de comprar un suplemento de magnesio

La etiqueta de un complemento alimenticio en España tiene que indicar, entre otras cosas, la cantidad de cada nutriente por dosis diaria recomendada y el porcentaje que representa sobre la ingesta de referencia. Fijarte en unos pocos datos concretos te ayuda a comparar productos de forma más útil que guiarte solo por el precio o por el diseño del envase.

Miligramos de magnesio elemental, no solo el nombre de la sal

Como se explica en la tabla anterior, el porcentaje de magnesio elemental cambia mucho según la sal utilizada. Si la etiqueta solo indica "500 mg de citrato de magnesio" sin desglosar cuánto de eso es magnesio elemental, es difícil saber si el producto aporta una dosis relevante o una cantidad testimonial. Los fabricantes serios suelen desglosar ambos datos.

La forma química y tu objetivo

Si buscas la dosis más alta al menor coste y toleras bien el efecto laxante suave, el óxido puede ser suficiente. Si priorizas la comodidad digestiva para un uso continuado, el bisglicinato o el citrato suelen ser más previsibles. No hay una forma "mejor" en abstracto: depende de qué molestias estés dispuesta a asumir a cambio de qué ventaja.

Aditivos, azúcares y otros ingredientes

Revisa la lista de ingredientes completa, no solo el nutriente destacado en el frontal del envase: algunos comprimidos masticables o efervescentes incluyen azúcares, edulcorantes o colorantes que pueden no interesarte, especialmente si ya vigilas tu ingesta de azúcar por otros motivos. Si tomas otros suplementos o medicación, comprueba también que no haya ingredientes que se solapen o interfieran entre sí.

Desconfía de las promesas que van más allá de lo autorizado

Un envase que anuncia "energía extra inmediata", "elimina el cansancio crónico" o resultados de pérdida de peso asociados al magnesio está comunicando algo que la normativa europea no autoriza a decir de un complemento alimenticio de magnesio. Esa desviación entre lo que promete el marketing y lo que respalda la declaración de salud autorizada es, en sí misma, una señal de que conviene revisar el resto de la ficha del producto con más cuidado.

Dosis máxima, efectos secundarios y cuándo NO tomar magnesio sin consultar

El límite de seguridad que fija la EFSA es de 250 mg al día de magnesio procedente específicamente de complementos alimenticios, sin contar el que llega de la alimentación habitual. La ingesta a través de alimentos no tiene ese límite porque el intestino regula mejor la absorción cuando el magnesio viene de la comida.

El Comité Científico de la Alimentación Humana (y posteriormente la EFSA) fijó un nivel máximo tolerable (UL) de 250 mg/día para el magnesio añadido mediante complementos alimenticios, debido al riesgo de diarrea osmótica por encima de esa cantidad.
Valores dietéticos de referencia de la Unión Europea para el magnesio.

Efectos del exceso

El efecto adverso más frecuente y mejor documentado del exceso de magnesio suplementario es de tipo digestivo: heces blandas o diarrea por efecto osmótico, sobre todo con citrato, cloruro u óxido a dosis altas. También pueden aparecer hinchazón o retortijones leves. Reducir la dosis o repartirla en dos tomas a lo largo del día suele resolver la molestia sin tener que dejar de tomarlo.

Interacciones con medicamentos

El magnesio puede reducir la absorción de algunos antibióticos si se toman a la vez (en particular las quinolonas, como el ciprofloxacino, y las tetraciclinas), y de los bifosfonatos usados para la osteoporosis; en estos casos suele recomendarse separar las tomas varias horas. También puede potenciar el efecto de los relajantes musculares y de los diuréticos ahorradores de potasio. Si tomas medicación de forma habitual, consulta a tu médico o a tu farmacéutica antes de incorporar un suplemento, en vez de decidirlo por tu cuenta.

Quién debería consultar antes de tomarlo

Las personas con enfermedad renal necesitan valoración médica antes de suplementarse, porque el magnesio se elimina por vía renal y una función renal reducida aumenta el riesgo de que se acumule en el cuerpo. Lo mismo aplica durante el embarazo y la lactancia, en niñas y adolescentes, y en cualquier persona que tome medicación de forma continuada: en todos estos casos, la pauta la debería fijar un profesional sanitario, no una tabla genérica de dosis.

Cansancio persistente: cuándo el problema no es el magnesio

Si el cansancio se prolonga más de dos o tres semanas, no mejora con el descanso, o convive con otros síntomas, no conviene asumir sin más que la causa es un déficit de magnesio. Hay varias condiciones médicas frecuentes que se manifiestan precisamente así y que requieren un diagnóstico, no un suplemento de venta libre.

La anemia (por ejemplo, por falta de hierro) es una de las causas más habituales de cansancio persistente en mujeres, especialmente si hay menstruaciones abundantes; suele acompañarse de palidez, mareo o dificultad para concentrarse. El hipotiroidismo —una tiroides que funciona por debajo de lo normal— también produce cansancio, junto con sensación de frío, piel seca o cambios de peso. Otras causas frecuentes son la apnea del sueño, los trastornos del ánimo y algunas carencias de vitamina B12 o vitamina D. Un análisis de sangre solicitado por tu médico de familia es, en la mayoría de los casos, el paso más útil para descartar estas causas antes de atribuir el cansancio a la alimentación.

Magnesio y las etapas hormonales de la mujer

El papel del magnesio en el sistema nervioso y muscular hace que se use con frecuencia como apoyo en distintas etapas del ciclo vital femenino, aunque conviene distinguir entre lo que dice la declaración de salud autorizada (genérica, sobre cansancio y fatiga) y lo que se recomienda de forma específica para cada etapa.

Durante la fase premenstrual, algunas mujeres asocian el magnesio con una mejor tolerancia de la tensión muscular y la irritabilidad, aunque no existe una declaración de salud autorizada específica para el síndrome premenstrual. En la perimenopausia y la menopausia, los cambios hormonales pueden coincidir con más fatiga y alteraciones del sueño, y el magnesio se valora a menudo junto con otras medidas de estilo de vida; tienes el desarrollo completo en nuestras guías de magnesio para la menopausia y magnesio para la perimenopausia. En el síndrome de ovario poliquístico (SOP), el magnesio se estudia por su relación con la sensibilidad a la insulina, un tema que ampliamos en la guía de magnesio y SOP. Y si lo que buscas es información centrada en el embarazo, la lactancia o el postparto, dedicamos guías propias a cada etapa: embarazo, lactancia y postparto.

En todos los casos, la recomendación es la misma: el magnesio puede ser un apoyo razonable dentro de una alimentación variada, pero no sustituye la valoración de un profesional sanitario cuando los síntomas son intensos, persistentes o afectan a tu calidad de vida.

Dosis orientativa

La dosis que necesitas depende de tu ingesta habitual a través de la dieta, tu peso, tu estado de salud y si estás en alguna etapa (embarazo, lactancia) que requiera un ajuste específico. Como referencia general, la suma de dieta y suplemento no debería superar la ingesta adecuada de 300 mg/día para mujeres adultas, y la parte que aportes mediante un complemento no debería superar los 250 mg/día. Empezar por la dosis más baja indicada en el envase y observar la tolerancia digestiva durante la primera semana es una forma prudente de introducirlo.

Aviso médico: Esta información es orientativa y no sustituye el consejo de un médico, ginecóloga o nutricionista. Consulta antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si tienes condiciones médicas, estás embarazada o en periodo de lactancia, o tomas medicación de forma habitual.

Preguntas frecuentes

¿El magnesio da energía de forma inmediata, como un estimulante?

No. El magnesio no actúa como la cafeína ni como ningún estimulante: no acelera el sistema nervioso ni produce un efecto inmediato. Lo que hace es participar en el metabolismo energético normal y contribuir a disminuir el cansancio y la fatiga cuando existe una ingesta insuficiente. Si tu dieta ya cubre tus necesidades, no debes esperar una subida de energía perceptible por tomar más.

¿Cuánto magnesio necesito al día?

La EFSA fija la ingesta adecuada de magnesio para mujeres adultas en 300 mg al día, contando el magnesio que llega tanto de los alimentos como de un posible suplemento. Los hombres adultos tienen una referencia algo mayor, de 350 mg al día.

¿Cuál es la forma de magnesio que mejor se absorbe?

No existe una forma única mejor para todos los casos. El citrato y el bisglicinato suelen tener mejor tolerancia digestiva y biodisponibilidad que el óxido, pero el óxido aporta más miligramos de magnesio elemental por comprimido. La elección depende de tu objetivo y de cómo te sienta cada una.

¿Es mejor tomarlo por la mañana o por la noche?

No hay una hora obligatoria. Muchas personas lo toman por la noche porque asocian el magnesio con la relajación muscular y nerviosa, pero si buscas el apoyo al metabolismo energético durante el día también puedes tomarlo por la mañana. Lo importante es la constancia diaria, no el momento exacto.

¿El magnesio interactúa con algún medicamento?

Sí. Puede reducir la absorción de algunos antibióticos (como las quinolonas y las tetraciclinas) y de los bifosfonatos si se toman juntos, y puede potenciar el efecto de algunos relajantes musculares y diuréticos ahorradores de potasio. Si tomas medicación de forma habitual, consulta a tu médico o farmacéutica antes de añadir un suplemento.

¿Cuánto magnesio es demasiado?

La EFSA establece un nivel máximo de 250 mg al día de magnesio procedente de complementos alimenticios, sin contar el que llega de la dieta habitual, que no tiene ese límite porque el organismo regula mejor el exceso cuando viene de alimentos.

¿Qué efectos secundarios tiene el exceso de magnesio?

El más frecuente es el efecto laxante: heces blandas o diarrea, sobre todo con las formas de citrato, cloruro u óxido a dosis altas. También pueden aparecer molestias digestivas leves, como hinchazón o retortijones. Reducir la dosis o repartirla en dos tomas suele resolverlo.

¿El magnesio ayuda con el cansancio si no tengo ningún déficit?

La declaración autorizada sobre el magnesio y el cansancio se apoya en corregir una ingesta insuficiente. Si tu alimentación ya cubre los 300 mg diarios de referencia, no hay evidencia de que un aporte extra te dé más energía todavía.

¿Puedo tomar magnesio en el embarazo o la lactancia?

Puede estar indicado, pero las necesidades y la forma recomendada varían en cada etapa y conviene que las valore tu matrona o tu médico, no que las decidas por tu cuenta. Tienes el detalle completo en nuestra guía específica de magnesio en el embarazo.

¿Qué alimentos tienen más magnesio?

Las semillas de calabaza, las almendras y los anacardos, el cacao puro en polvo, las legumbres (sobre todo las alubias negras), los cereales integrales y las verduras de hoja verde oscura como la espinaca son las fuentes más concentradas dentro de una alimentación habitual.

¿El magnesio sirve para el síndrome premenstrual o la menopausia?

Se usa con frecuencia como apoyo en esas etapas por su papel en el sistema nervioso y muscular, aunque no existe una declaración de salud autorizada específica para el síndrome premenstrual ni para la menopausia. Puedes consultar el detalle en nuestras guías de magnesio para la menopausia y magnesio y síndrome de ovario poliquístico.

¿Cuándo debo consultar al médico por cansancio persistente?

Si el cansancio dura más de dos o tres semanas, no mejora con el descanso, o va acompañado de otros síntomas (palidez, caída de cabello, cambios de peso, alteraciones del sueño, ánimo bajo), conviene descartar causas médicas como anemia, hipotiroidismo o apnea del sueño antes de atribuirlo a la alimentación.

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Aviso sanitario: el contenido de esta página es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable. Ante cualquier problema de salud, consulta a tu médico o farmacéutico.