Zinc para el Cabello: Qué Dice la Evidencia

Respuesta rápida
El zinc es un mineral que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades, y la declaración de propiedades saludables autorizada en la Unión Europea es que contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales. No hay evidencia de que haga crecer el pelo más rápido ni de que frene una alopecia de origen hormonal o genético. Tiene más sentido cuando existe un déficit real, con una dosis ajustada y, ante dudas, valorada por un profesional sanitario.
El zinc aparece cada vez con más frecuencia en la etiqueta de suplementos dirigidos a mujeres que buscan cuidar su cabello. Esta guía explica qué papel tiene realmente este mineral, qué es lo que la normativa europea permite afirmar sobre él, cuánta cantidad tiene sentido tomar, qué formas existen en el mercado y cuándo conviene acudir a un profesional sanitario en lugar de autorrecetarse.
Qué es el zinc y qué función cumple en el organismo
El zinc es un oligoelemento indispensable: el cuerpo lo necesita en pequeñas cantidades, pero no puede sintetizarlo por sí mismo, así que depende por completo de la dieta o de la suplementación. Interviene en cientos de reacciones enzimáticas distintas, participa en la síntesis de proteínas y de ADN, en la división celular y en el funcionamiento normal del sistema inmunitario. También forma parte de la estructura de numerosas proteínas y es necesario para el metabolismo normal de los macronutrientes.
Por qué se relaciona con el cabello
El folículo piloso es uno de los tejidos con mayor tasa de renovación celular del cuerpo, comparable en actividad a la médula ósea o al epitelio intestinal. Esa renovación constante requiere síntesis de proteínas, sobre todo de queratina, y división celular activa, dos procesos en los que el zinc actúa como cofactor de numerosas enzimas. Por eso los déficits de este mineral se han relacionado con alteraciones del cabello, mientras que unos niveles adecuados forman parte del contexto nutricional que permite que el folículo funcione con normalidad. Eso no convierte al zinc en un tratamiento capilar: es un nutriente de apoyo, no un fármaco.
Otras funciones del zinc en el organismo
Más allá del cabello, el zinc participa en la cicatrización de heridas, en el mantenimiento de la piel y las mucosas, en la visión, en el metabolismo normal de los macronutrientes y en el funcionamiento normal del sistema inmunitario. También interviene en la fertilidad y la reproducción normal, y en el mantenimiento de huesos, uñas y cabello en condiciones normales, que son justamente las funciones que la normativa europea autoriza a mencionar en el etiquetado de los complementos que lo contienen. Esta lista explica por qué el zinc aparece con tanta frecuencia en fórmulas multivitamínicas genéricas y no solo en productos orientados al cabello: es un nutriente con un papel transversal en el organismo, no un ingrediente de nicho pensado en exclusiva para el pelo.
Qué dice la evidencia: la declaración autorizada y sus límites
En la Unión Europea, las propiedades que un fabricante puede atribuir a un nutriente en el etiquetado están reguladas, y solo se permiten las declaraciones que han superado la evaluación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Para el zinc, la declaración autorizada relacionada con el cabello es la siguiente:
«El zinc contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales.» — Declaración de propiedades saludables autorizada, Reglamento (UE) n.º 432/2012.
Lo que esa frase significa (y lo que no)
«Contribuye al mantenimiento en condiciones normales» es una formulación deliberadamente modesta: describe una función fisiológica de apoyo, no un tratamiento. No equivale a decir que el zinc hace crecer el pelo más deprisa, que aumenta su grosor o que frena la caída cuando esta tiene un origen hormonal, genético o autoinmune. Si notas una caída de cabello notable, lo razonable es acudir a un dermatólogo para identificar la causa (alopecia androgenética, efluvio telógeno, alteraciones tiroideas, ferropenia u otras) antes de dar por hecho que un suplemento la va a resolver.
A quién puede beneficiar más
El margen de mejora real de un suplemento de zinc es mayor cuando existe un déficit demostrado o un factor de riesgo claro: dietas muy restrictivas, veganismo o vegetarianismo estricto sin planificación nutricional, trastornos digestivos que limitan la absorción (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, cirugía bariátrica) o un consumo elevado y mantenido de alcohol. Fuera de esos contextos, una persona con una alimentación variada suele cubrir sus necesidades de zinc sin necesidad de suplementar.
Señales que pueden apuntar a un déficit de zinc
El déficit franco de zinc es poco frecuente en países con acceso a una alimentación variada, pero existen déficits leves o subclínicos más difíciles de detectar sin una analítica. Algunas señales que, combinadas, pueden orientar hacia un déficit —nunca son diagnóstico por sí solas— incluyen un cabello más fino o quebradizo, uñas frágiles con manchas blancas, cicatrización más lenta de lo habitual, alteraciones del gusto o del olfato, y una mayor frecuencia de infecciones leves. Ninguna de ellas es exclusiva del zinc: se solapan con las de otros déficits nutricionales (hierro, biotina, vitamina D) y con procesos que no tienen origen nutricional. La única forma fiable de confirmar un déficit real es una analítica solicitada por un profesional sanitario, no la autoevaluación de síntomas.
| Situación | Patrón habitual | Qué suele acompañarla |
|---|---|---|
| Déficit nutricional (zinc, hierro, biotina) | Adelgazamiento difuso del cabello, sin zonas concretas | Cambios en uñas, cansancio, dieta restrictiva o pérdida de peso reciente |
| Efluvio telógeno (posparto, estrés, enfermedad) | Caída difusa que aparece dos o tres meses después del desencadenante | Antecedente claro: parto reciente, fiebre alta, cirugía, estrés intenso o pérdida de peso brusca |
| Alopecia androgenética | Pérdida progresiva en zonas concretas (raya, entradas, coronilla) | Antecedentes familiares; evolución lenta a lo largo de los años |
| Alopecia areata | Placas redondeadas sin pelo, de aparición más brusca | Puede afectar también a cejas o vello corporal; requiere valoración dermatológica |
Esta tabla es orientativa y no sustituye un diagnóstico: varios de estos patrones se solapan entre sí, y solo un dermatólogo, con la exploración y, si hace falta, una analítica, puede diferenciarlos con fiabilidad.
Dosis diaria orientativa y límite superior tolerable
El etiquetado nutricional de la Unión Europea utiliza un valor de referencia de nutrientes (VRN) de 10 mg de zinc al día para adultos, el mismo para hombres y mujeres, que sirve para calcular el porcentaje que aporta una ración de un alimento o de un suplemento. Es un valor de referencia poblacional pensado para el etiquetado, no una prescripción individual: las necesidades reales varían según la edad, el estado fisiológico (embarazo, lactancia) y la dieta de base de cada persona.
| Situación | Referencia orientativa | Observación |
|---|---|---|
| Mujer adulta, población general | 10 mg/día (VRN etiquetado UE) | Valor de referencia para el etiquetado, no una prescripción individual |
| Embarazo | Ligeramente superior al de fuera del embarazo | Sin cifra fija de etiquetado; debe pautarla la matrona o el ginecólogo |
| Lactancia | Ligeramente superior al de la población general | Debe pautarla un profesional sanitario |
| Límite superior tolerable, adultos (EFSA) | 25 mg/día | Suma de todas las fuentes: dieta + suplementos, de forma mantenida en el tiempo |
Ese límite superior no es una cifra arbitraria: es el punto a partir del cual el riesgo de efectos adversos, fundamentalmente sobre la absorción de cobre, empieza a ser significativo con un consumo mantenido. Muchos suplementos de venta libre aportan entre 10 y 25 mg por dosis, así que combinar varios productos con zinc —un multivitamínico junto a un suplemento específico para el cabello, por ejemplo— puede acercarte al límite sin que lo notes. Revisa siempre el contenido total de zinc de todo lo que tomas antes de sumar un nuevo suplemento.
Cuándo y cómo tomarlo para favorecer la absorción
El zinc se absorbe algo mejor con el estómago vacío, pero en la práctica eso provoca molestias digestivas (náuseas, sensación de ardor) en una parte relevante de quienes lo toman así. Por eso, en la mayoría de los casos es preferible tomarlo con una comida ligera, aunque eso reduzca algo la absorción, antes que renunciar a la suplementación por intolerancia digestiva. Conviene separarlo al menos un par de horas de los suplementos de hierro o calcio y de los lácteos en cantidad relevante, porque compiten por los mismos mecanismos de absorción intestinal. No hay una franja horaria —mañana o noche— con una ventaja demostrada sobre la otra; lo relevante es la constancia diaria si el profesional que lo ha pautado ha recomendado un uso continuado, o el respeto del ciclo si se ha indicado por temporadas.
Formas de zinc en los suplementos
En el etiquetado de un suplemento, el zinc nunca aparece como mineral puro, sino unido a otra molécula que determina, entre otras cosas, su tolerancia digestiva y su facilidad de absorción. Las formas más habituales en el mercado español son estas:
Picolinato de zinc
Es una de las formas que se comercializa con más frecuencia en suplementos orientados a piel, cabello y uñas, por su buena tolerancia digestiva y una absorción intestinal generalmente favorable frente a otras formas inorgánicas.
Gluconato de zinc
Una de las formas más extendidas y económicas, con una tolerancia digestiva razonable; es habitual encontrarla en multivitamínicos genéricos y en formulaciones para el resfriado común.
Citrato de zinc
Suele tolerarse bien a nivel digestivo y es una alternativa frecuente cuando el gluconato o el sulfato provocan molestias de estómago.
Óxido de zinc
Es la forma inorgánica más barata de producir, pero también la que peor se absorbe por vía oral de las citadas aquí; su uso más extendido en cosmética es tópico (protectores solares, cremas para irritaciones), no como suplemento oral de referencia.
Sulfato de zinc
Económico y con amplio uso, aunque en ayunas es una de las formas que con más frecuencia provoca molestias gástricas.
Ninguna de estas formas está autorizada a prometer un efecto distinto al del zinc como nutriente: la diferencia práctica entre ellas está en la tolerancia digestiva y en la facilidad de absorción, no en una supuesta eficacia superior sobre el cabello.
Complejos «zinc + biotina + colágeno»: qué aportan realmente
Es habitual encontrar el zinc formulado junto a biotina, colágeno hidrolizado, vitamina C o ácido hialurónico en un único producto dirigido a cabello, piel y uñas. Cada ingrediente conserva su propia función y su propia evidencia: la vitamina C, por ejemplo, participa en la síntesis normal de colágeno, y la biotina tiene reconocida su contribución al mantenimiento del cabello en condiciones normales, igual que el zinc. Combinarlos en una sola cápsula no crea un efecto sinérgico demostrado superior a la suma de cada nutriente por separado; en la práctica, lo que hace ese formato es simplificar la toma. Lo relevante al elegir uno de estos complejos no es cuántos ingredientes lleve la etiqueta, sino si aportan una cantidad significativa de cada uno y si tiene sentido tomarlos todos a la vez según tu dieta y tus necesidades reales, algo que de nuevo conviene valorar con un profesional si tienes dudas.
Vía oral frente a productos tópicos con zinc
El zinc que se suplementa por vía oral (cápsulas, comprimidos, gotas) es el que se asocia a la declaración autorizada de mantenimiento del cabello, porque actúa desde dentro, aportando el mineral que el organismo necesita para sus procesos metabólicos. Los productos tópicos que incluyen zinc —champús, lociones o sérums capilares— trabajan de forma distinta: en la mayoría de los casos aportan piritiona de zinc u óxido de zinc con una función cosmética local, como el control de la caspa o calmar el cuero cabelludo, no como vía de aporte nutricional del mineral. No hay evidencia consistente de que el zinc aplicado sobre el cuero cabelludo se absorba en cantidad suficiente como para influir en el metabolismo del folículo de la misma forma que el zinc que se ingiere. Si buscas cubrir un posible déficit, la vía oral pautada por un profesional es la que tiene sentido revisar; los productos tópicos con zinc pueden formar parte de una rutina de cuidado capilar, pero no sustituyen esa valoración.
Cómo leer la etiqueta de un suplemento de zinc
Antes de comprar un suplemento de zinc pensado para el cabello, conviene fijarse en varios puntos del etiquetado más allá del precio o del reclamo comercial de la caja. Primero, la cantidad de zinc elemental por dosis diaria recomendada, no solo el peso total de la sal (picolinato, gluconato, etc.), porque solo una parte de esa sal es zinc realmente disponible para el organismo. Segundo, el porcentaje que representa esa cantidad sobre el valor de referencia de 10 mg: muchos productos aportan entre el 100 % y el 250 % de esa referencia en una sola toma, algo relevante si además tomas un multivitamínico. Tercero, si el producto combina zinc con otros minerales —hierro, cobre, magnesio— o con vitaminas, revisa que la suma total con el resto de tu suplementación no se acerque al límite superior tolerable. Cuarto, comprueba que la marca declare con claridad la forma química de zinc utilizada y la dosis exacta por toma, y desconfía de las etiquetas que solo mencionan «complejo de zinc» sin especificar cuál. Ninguna etiqueta de un producto legal en la Unión Europea puede prometer que un suplemento «frena la caída del pelo» o «acelera su crecimiento»: si lo ves escrito así, es una señal de que el producto se anuncia fuera de lo que permite la normativa.
Alimentos con zinc: ¿hace falta suplementar?
Antes de añadir un suplemento, tiene sentido revisar si la dieta ya cubre las necesidades de zinc. El de origen animal (marisco, carne, huevo, lácteos) se absorbe en general mejor que el de origen vegetal, porque las legumbres, los cereales integrales y los frutos secos contienen fitatos, unos compuestos que dificultan su absorción intestinal. Remojar y germinar legumbres y cereales antes de cocinarlos reduce el contenido de fitatos y mejora algo la disponibilidad del zinc que aportan.
| Grupo de alimentos | Aporte relativo de zinc | Nota |
|---|---|---|
| Marisco (ostras, mejillones, gambas) | Alto | El marisco, y en particular las ostras, está entre los alimentos con mayor densidad de zinc |
| Carne roja y vísceras | Alto | Buena biodisponibilidad por ser de origen animal |
| Semillas de calabaza y anacardos | Medio-alto | Buena opción en dietas vegetarianas, con menor absorción que las fuentes animales |
| Legumbres (garbanzos, lentejas) | Medio | Absorción reducida por fitatos; mejora si se remojan antes de cocinar |
| Huevos y lácteos | Medio | Aporte moderado pero constante en dietas ovolácteas |
| Cereales integrales | Bajo-medio | Aporte real reducido por el contenido en fitatos del grano |
Una alimentación variada que incluya alguna de las fuentes de la tabla varios días a la semana suele ser suficiente para una mujer sana sin factores de riesgo añadidos. La suplementación gana sentido cuando la dieta es muy restrictiva, cuando hay un diagnóstico de déficit, o en las situaciones fisiológicas —embarazo, lactancia— en las que las necesidades aumentan y conviene que sea un profesional quien ajuste la pauta.
Cuándo tiene sentido pedir una analítica de zinc
El zinc en sangre no forma parte de una analítica general habitual: hay que solicitarlo de forma específica, y su interpretación no siempre es sencilla, porque los niveles pueden fluctuar por infecciones recientes, el momento del día o el ayuno. Por eso no suele recomendarse como cribado sistemático en población sana sin síntomas. Tiene más sentido plantear una analítica de zinc cuando hay varias señales de posible déficit combinadas (cabello y uñas frágiles, cicatrización lenta, alteraciones del gusto), cuando existe un factor de riesgo claro (dieta vegana estricta, enfermedad digestiva crónica, cirugía bariátrica) o cuando la caída de cabello se mantiene pese a haber descartado otras causas más frecuentes, como el déficit de hierro o las alteraciones tiroideas. La decisión de pedir esa analítica, y la de suplementar según el resultado, corresponde a tu médica de familia, tu ginecóloga o tu dermatólogo, no a una autoevaluación basada solo en síntomas.
Interacciones, exceso de zinc y precauciones
El zinc compite por los mismos transportadores intestinales que otros minerales, así que tomarlo junto al hierro o al calcio en dosis altas puede reducir la absorción de ambos. Se recomienda separar las tomas al menos un par de horas cuando se suplementan varios minerales a la vez. Si tomas anticonceptivos hormonales u otros tratamientos de forma habitual, conviene comentar con tu médico o tu farmacéutica cualquier suplementación mantenida, porque puede haber interacciones específicas según el fármaco.
Una ingesta de zinc elevada y mantenida en el tiempo, por encima del límite superior tolerable, puede interferir en la absorción de cobre, otro mineral que el organismo también necesita. Con el tiempo, ese déficit de cobre inducido por exceso de zinc se ha asociado a anemia y a alteraciones neurológicas, entre otros signos.
Por eso ningún suplemento de zinc debería tomarse de forma indefinida y sin supervisión, y menos aún combinado con otros productos que también lo contengan. Si tomas medicación de forma habitual, si estás embarazada o en periodo de lactancia, o si tienes una enfermedad digestiva crónica, consulta antes con tu médica, tu farmacéutica o tu dermatólogo la dosis y la duración adecuadas para tu caso.
Señales que requieren consultar cuanto antes
Deja de tomar el suplemento y consulta con un profesional sanitario si notas náuseas o vómitos persistentes tras iniciar la suplementación con zinc, molestias digestivas que no mejoran con las comidas, o cualquier signo compatible con un déficit de cobre asociado a un consumo prolongado y elevado, como cansancio inhabitual, palidez o alteraciones neurológicas nuevas. También conviene consultar antes de combinar el zinc con tratamientos para la tiroides, con determinados antibióticos (como las quinolonas o las tetraciclinas, cuya absorción reduce) o con suplementos de cobre, hierro o calcio, para espaciar bien las tomas y evitar interacciones innecesarias.
Zinc y cabello en distintas etapas de la vida
Las necesidades de zinc y su relación con el cabello no son iguales en todas las etapas. Durante el embarazo y la lactancia las necesidades fisiológicas aumentan y la pauta debe ajustarla un profesional, no la propia embarazada por su cuenta. En el postparto, la caída de cabello (efluvio telógeno) suele tener un origen hormonal transitorio más que nutricional, aunque un déficit añadido puede agravarla. En la perimenopausia y la menopausia, los cambios hormonales pueden ir acompañados de cambios en la densidad del cabello, y el zinc forma parte del contexto nutricional general, no de un tratamiento específico de esa etapa. En el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y en procesos relacionados con la fertilidad, cualquier suplementación debería enmarcarse dentro del seguimiento médico o ginecológico habitual, no plantearse de forma aislada.
El zinc también suele combinarse con otros nutrientes que se asocian al cuidado del cabello, como la biotina, el omega 3 o antioxidantes como el resveratrol. Combinarlos no multiplica el efecto de cada uno por separado: cada nutriente tiene su propia función y su propia evidencia, y todos comparten la misma limitación, que es que actúan sobre el contexto nutricional del folículo, no sobre las causas hormonales o genéticas de la caída del cabello.
Mitos frecuentes sobre el zinc y el cabello
«Cuanto más zinc tomo, mejor me crece el pelo»
Es falso y además puede ser contraproducente. Superar el límite superior tolerable de forma mantenida no aporta un beneficio extra sobre el cabello y sí aumenta el riesgo de interferir en la absorción de cobre. Más no es mejor a partir de cierto punto.
«Si tomo zinc no necesito preocuparme por el hierro o la vitamina D»
El cabello depende de varios nutrientes a la vez, no de uno solo. Un déficit de hierro o de vitamina D no se corrige tomando zinc, y viceversa: cada uno tiene su propia vía de acción y su propio criterio de suplementación.
«Los suplementos "para el cabello" con zinc actúan más rápido que un multivitamínico normal»
El zinc es el mismo mineral independientemente del envase en el que se venda. Lo que determina su efecto es la dosis, la forma química y si existía o no un déficit de partida, no el diseño del producto ni que esté etiquetado específicamente para cabello, piel y uñas.
«El zinc frena la alopecia androgenética»
No hay evidencia de que lo haga. La alopecia androgenética tiene un origen hormonal y genético, y su abordaje con evidencia pasa por opciones que debe valorar un dermatólogo, no por la suplementación con zinc por sí sola.
«Si dejo de tomar zinc, se me cae más pelo de golpe»
No hay un «efecto rebote» documentado propio del zinc. Si un suplemento se retira y la caída de cabello aumenta poco después, lo habitual es que la causa original (un déficit, un proceso hormonal, un periodo de estrés) siga presente o haya reaparecido, no que el propio zinc provoque una caída al suspenderlo. Ante ese escenario tiene más sentido revisar la causa de fondo con un profesional que reiniciar la suplementación sin más.
Preguntas frecuentes
¿El zinc hace que el pelo crezca más rápido?
No hay evidencia que lo respalde. La declaración autorizada en la Unión Europea es que el zinc contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales, no que acelere su crecimiento.
¿El zinc sirve para tratar la alopecia?
No sustituye un diagnóstico ni un tratamiento dermatológico. Si la caída de pelo es notable o se mantiene en el tiempo, lo adecuado es consultar a un dermatólogo para identificar la causa antes de suplementar por cuenta propia.
¿Cuánto zinc puedo tomar al día para el cabello?
El valor de referencia para adultos en el etiquetado europeo es de 10 mg diarios, y el límite superior tolerable fijado por la EFSA es de 25 mg diarios sumando dieta y suplementos. La dosis concreta debería ajustarla un profesional según tu caso.
¿Cuánto tiempo tarda en notarse el efecto del zinc en el pelo?
No hay un plazo estandarizado, porque el ciclo del folículo piloso dura varios meses. Cualquier suplementación relacionada con el cabello debe plantearse con constancia y seguimiento profesional, no esperando resultados a corto plazo.
¿Puedo tomar zinc y biotina a la vez?
Son nutrientes distintos que suelen combinarse en productos para cabello, piel y uñas. No hay una interacción relevante conocida entre ambos, aunque conviene revisar la dosis total si tomas varios suplementos con ingredientes que se solapan.
¿Qué forma de zinc es mejor para el cabello: picolinato, gluconato u óxido?
No hay evidencia de que una forma tenga un efecto superior sobre el cabello frente a otra. La diferencia práctica está en la tolerancia digestiva y la facilidad de absorción, no en una eficacia distinta sobre el folículo.
¿El champú con zinc tiene el mismo efecto que el suplemento oral?
No. La piritiona de zinc de uso cosmético actúa de forma tópica, principalmente frente a la caspa, y no es intercambiable con un suplemento oral de zinc ni comparte su mecanismo de acción.
¿Qué pasa si tomo demasiado zinc?
Un exceso mantenido por encima del límite superior tolerable puede provocar molestias digestivas a corto plazo y, a más largo plazo, interferir en la absorción de cobre, lo que puede derivar en un déficit de este mineral. Por eso no conviene combinar varios suplementos con zinc sin revisar la dosis total.
¿El zinc interactúa con el hierro o el calcio?
Sí, compiten por los mismos mecanismos de absorción intestinal. Se recomienda separar las tomas de zinc, hierro y calcio al menos un par de horas si tomas suplementos de varios de ellos.
¿Puedo tomar zinc en el embarazo o la lactancia para cuidar el cabello?
Las necesidades de zinc cambian en el embarazo y la lactancia, pero cualquier suplementación en estas etapas debe pautarla la matrona, el ginecólogo o el médico de familia, nunca por iniciativa propia.
¿Necesito más zinc si soy vegetariana o vegana?
El zinc de origen vegetal se absorbe peor por los fitatos de legumbres, cereales y frutos secos. Remojar y germinar estos alimentos mejora algo la absorción; si tienes dudas sobre si tu dieta cubre tus necesidades, una analítica y la valoración de un profesional son más fiables que suplementar sin criterio.
¿Cuándo debo acudir al dermatólogo en lugar de suplementarme por mi cuenta?
Si la caída de cabello es brusca, muy superior a lo habitual, se acompaña de zonas sin pelo bien delimitadas, picor, descamación o dolor en el cuero cabelludo, o se mantiene varias semanas, conviene acudir al dermatólogo en lugar de probar suplementos por iniciativa propia.
En resumen: el zinc es un nutriente con una función de mantenimiento reconocida para el cabello, más útil cuando existe un déficit real, y sin evidencia de que revierta una caída de pelo de origen hormonal o genético. Antes de sumar otro suplemento a tu rutina, revisa tu dieta, la dosis total de zinc que ya tomas por otras vías —incluidos multivitamínicos y complejos de piel, cabello y uñas que puedan solaparse— y, si la caída de cabello te preocupa o se mantiene en el tiempo, pide cita con tu dermatólogo en lugar de ir sumando suplementos por prueba y error.
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